03 octubre 2009

QUO VADIS EUROPA

Hoy el señor Timothy Garton Ash nos hace una reflexión sobre Europa en la tribuna de opinión de elpais.com, un artículo que se titula “Europa: ¿algo más que una gran Suiza?" En él el autor nos describe una Europa sin metas que languidece en medio de los tiras y aflojas de cantones que van perdiendo peso específico en el mundo. La verdad es que Europa es una hermosa idea que no llega a cuajar, o dicho de otra manera, no es ni lo que los políticos quieren que sea, ni lo que los europeos desearíamos que fuera. Pero de momentos nos tenemos que conformar con una idea abstracta, tenemos una idea geográfica y por lo demás una historia plagada de conflictos. No nos queda más remedio que compartir un futuro incierto que cada uno afrontamos en solitario.
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Y es que la unidad de Europa está articulándose más en torno a la economía que a la política. Creo que el presidente de Airbus tiene más peso hablando de Europa que Joao Barroso o el señor Solana. Ello hace que nos una el bienestar, nuestra despreocupación, más que el afrontar a la solución conjunta de nuestros problemas. Por otra parte Europa se ha hecho tan grande ahora que resulta difícil que se pueda mover. Es como un inmenso elefante sin cerebro, errático y sin objetivos.
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Uno de los principales problemas es que no hay liderazgo, claro que eso es algo que las naciones no delegan y de lo que, en algunos casos, carecen. O sea que, de momento, Europa es una economía poderosa, pero amorfa y muy mal explicada y entendida.Pero adolecemos de otro error, pensamos que tenemos un modelo propio, pero no es así. Miramos a los Estados Unidos por un lado y pensamos en el mundo como una inmensa Europa en potencia, pensando que podemos compartir economía, ideas y gobierno. Pero no podemos hacerlo entre veintisiete naciones como para pretender hacerlo con más. La deriva europea terminará, pero es difícil determinar en qué y, sobre todo, cuando.
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3 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Yo creo que los dirigentes europeos sí saben a dónde quieren llevarnos. De hecho lo saben demasiado bien. Por eso están haciendo malabares para sacar adelante el Tratado de Lisboa. Un Tratado que, por cierto, es lo menos democrático que uno se pueda echar a la cara. Cuanto más sé de la Europa que nos están diseñando, más asco me da.

Domingo dijo...

La aprobación irlandesa del Tratado de Lisboa no es bote salvavidas suficiente para que la UE supere su sonambulismo institucional. Hay que plantearse si Europa somos los 27 que operamos con el texto de Niza o si debemos ir más allá o, por el contrario, desandar algunos de los pasos mal dados. Y la solución no son ni los euroescépticos ni los europeístas irresponsables. Es tiempo de gente sensata para afrontar la euroesclerosis que padecemos.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Yo me considero sensato, liberal y patriota y estoy a favor de la salida inmediata de España de esa organización con visos de leviatán burocrático en el cual va camino de convertirse la UE. La gente no sabe nada de la UE, de su funcionamiento, de la entelequia que es en sí misma la idea, de la peligrosidad que supone para la libertad, y para que engañarnos, los españoles confuden libre comercio, paz y amistad entre las naciones de Europa con unificación, nacionalismo y centralismo a través de la susodicha "Unión" Europea.

¡Paremos la UE! ¡Paremos este mal sueño de una maldita vez!