07 marzo 2009

UNA LECCIÓN DE SABER PERDER

Me ha llamado la atención, pero no me ha gustado, la columna de Manuel Rivas en elpais.com. Se titula "Neo-Galicia" y, en sí, constituye una arremetida contra la forma en que los populares han ganado las elecciones en Galicia. Parece ser que lo que sirve para el PSOE no sirve para otros.
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Algo tan bonito como lo que dice Iñiigo Urkullu en el sentido de que si no gobierna el PNV en el País Vasco es por un golpe institucional y no porque la mayoría de los diputados vascos no quiera que gobierne el PNV.
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Personalmente creo que al más votado le corresponde gobernar o mal gobernar. El PSOE en general, y el ínclito Pepiño en particular, llevan ya un tiempo basando las victorias electorales en que su principal rival no consiga la mayoría absoluta. No nos engañemos, ni fueron el partido más votado en las pasadas elecciones gallegas, ni lo han sido en los recientes comicios vascos.
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Tiene el PSOE tanto derecho como los demás a jugar sus cartas políticas, con el mismo acierto y desprecio por la verdad que todos los políticos. Ahora bien, creo que fue Don Felipe Gonzalez, socialista de toda la vida, el que dijo que la democracia es también perder. Y no saber encajar las victorias y las derrotas es algo peligroso porque induce al mal análisis, que es lo que le ha pasado a don Manuel Rivas.
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No me puede convencer de que el PSOE ahora ha perdido unas elecciones, y que conste que nunca las ganó, porque el señor Touriño se compró un coche blindado. Puede que la clave sea el despilfarro o más simple porque en la carrera de denigración y marujeo ha habido alguien mejor que ellos en Galicia.
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2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Los nacionalsocialistas son muy demócratas, siempre que ellos no se tengan que bajar de la burra. Cuando los quieren apear de la misma, sale a la luz su auténtico talante que, francamente, de democrático tiene más bien poco.

Domingo dijo...

Más le valdría al PSOE sentarse serenamente a reflexionar porqué ha perdido en Galicia en vez de perder el tiempo refunfuñando. Si no analizan lo que les ha llevado a la oposición en tan sólo cuatro años, si no hacen bien el diagnóstico, difícilmente acertarán con el remedio a la enfermedad y chuparán banquillo durante una larga temporada.