09 marzo 2009

AVENTURAS DE REQUEJO EN LA TIERRA DE ZAPATERO

ASENTÁNDOSE

Ya va para mes y medio que Requejo vive en León. En este mes y medio ha comprobado la diferente percepción de las cosas que tienen mujeres y hombres, entienden él y su mujer que el éxito del matrimonio está en complementarse y no en sustituirse ni en imponerse, que la base de ser felices en una casa, y una ciudad, está en la unanimidad y que un kilo un voto, aunque pueda ser democrático en un matrimonio, no es la mejor solución.

León aporta al matrimonio Requejo una nueva dimensión, se redescubren los paseos matutinos que permiten apreciar el nuevo hogar, se redescubre una ciudad más sosegada lejos del dinamismo de Madrid, un lugar donde las cosas no se hacen con prisas ni se esperan con impaciencia, entrar en esta vida, aunque atractivo, no resulta sencillo. Uno, sin quererlo, se deja llevar por los viejos hábitos de esperar poco.

Y así Requejo vuelve a descubrir que ha pasado mucho tiempo y que, ahora, al aceptar un nuevo trabajo, este supone tanta novedad para él como él para lo que le rodea. Si el ambiente puede resultar extraño para él, él puede ser un extraño en el entorno. No es algo que sea muy grave, es cuestión de tiempo y de tomarse el descubrimiento de la ciudad sin prisas, sin precipitarse en buscar una personalidad y huyendo de las generalizaciones, apreciando las buenas y no tan buenas costumbres y seguir siendo persona.

En todo caso, en el centro de la Plaza de Guzmán el Bueno se yergue la estatua del susodicho y la mano del puñal indica el camino a la estación de tren, la escultura nos da un mensaje que muchas veces nos recuerdan los leoneses, y que podemos recordar siempre, "Si no te gusta León... ahí tienes la estación".

.

2 comentarios:

Domingo dijo...

En cierto modo te envidio, amigo Lufer, sanamente por supuesto, y te envidio porque por tus palabras, cargadas de redescubrimiento y nuevos despertares, se deduce que has vuelto a ser como un niño y que ahora estás en esa fase tan lúdica como inquietante de tantear un terreno que te es desconocido pero que promete darte muchas satisfacciones. Toca, huele, hurga, saborea, mánchate, cáete, levántate, investiga, descubre, siente, vibra, juega en definitiva y verás qué de cosas buenas te esperan. :)

colombine dijo...

Al principio ese tipo de cambios nos parece un mundo...al poco tiempo nos damos cuenta ...y así lo viene demostrando la vida que nuestra capacidad de adaptación es impredicible...y grande...

Esmuy frecuente..entre llorando a una nueva tierra donde vivir...y luego salir también llorando de ella...las vueltas que da la vida...es algo que s enos escapa...