14 abril 2009

DOS EFEMÉRIDES

Hoy se celebran dos efemérides significativas: el 14 de abril de 1912 el Titanic chocó contra un iceberg y un par de horas más tarde se hundía, ya era día 15. El 14 de abril de 1931 se proclamaba la Segunda República Española, fue el intento más serio desde 1812 para desembarazarse de los vicios que anclaban a una sociedad en el pasado: el problema del campo, la ausencia de una clase media y un profundo analfabetismo que coexistía con uno de los más brillantes destellos de nuestra cultura: las generaciones del 98 y del 27.
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No nos debe de caber ninguna duda, la República nació por sorpresa y fue tan repentina que casi constituyó una revolución. Depositaria de ilusiones, fue víctima de las mismas. Ya que fue iluso pensar que modificando el sistema de gobierno se remediarían los males y la sociedad se viese automáticamente redimida de sus vicios. Y en nombre de la libertad sufrieron los españoles, unos y otros se mataron por defender unos principios parecidos y tras cinco años convulsos la República se enfrentaba a la revolución y al golpismo, resultado: la guerra civil. Y es que si algo faltó en la Segunda República fue moderación. Y así, como el Titanic, se hundió y partió la ilusión republicana.
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El Titanic fue exhibido como una maravilla del progreso y la industrialización, sabemos que muchos ricosmurieron caballerosamente para que mujeres y niños se salvaran, el desastre se midió más por los muchos propietarios de fortunas que murieron que por la muerte de aquellos que viajan como lastre en busca de fortuna.
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Nunca se han categorizado los desastres por las ilusiones truncadas. Y nunca juzgaremos sabiamente las diferentes enseñanzas de la historia, nunca mantendremos el equilibrio necesario entre sensatez y pasión, moderación y decisión e ilusión y realismo. Siempre tendrá razón Quino cuando puso en labios de Mafalda que "si uno no cambia al mundo deprisa el mundo le cambia a él".
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4 comentarios:

Domingo dijo...

Y yo añado una tercera efeméride, aunque ésta sin trascendencia histórica pero sí con mucha carga emocional para un servidor. El 14 de abril de 1998 falleció mi abuelo paterno, Domingo, mi yayo, mi abuelito del alma. :(

Fernando Solera dijo...

Sí que resulta curioso que coincidan ambas efemérides. Por cierto, brillante reflexión y colosal la frase final del autor de Mafalda.

Javier Solera dijo...

Excelente artículo, me ha encantado el estilo, el mensaje que transmite y además la comparación con el Titanic tiene un efecto muy interesante.

Saludos.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Yo es que no celebro el 14 de Abril en el sentido que se supone ni borracho de queimada...