10 enero 2009

ESTRECHEZ DE MIRAS


Hoy elpais.com nos obsequia en las páginas de opinión con un buen artículo que se titula "La placa de la discordia" y firma Gregorio Marañón y Bertrán de Lis en el que se plantea lo lógico o absurdo de no poner la placa conmemorativa en el edificio del Congreso a Santa Maravillas de Jesús. Una de las conclusiones a las que llega es que la polémica se ha saldado debido al rechazo de la izquierda a la iglesia en particular y a lo religioso en general..
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Y todo nos llega a lo mismo: en España lo dificil es tener talante. Somos fundamentalistas de aquello en lo que creemos y demonizamos al prójimo que no participa de nuestras opiniones. En este sentido estamos igual de convencidos que aquel escribiente que pensaba que no cometía faltas de ortografía porque no sabía sabía las reglas ortográficas, lo cual le impedía reconocer sus erores. Y es que nuestras ideas y su defensa empecinada nos lleva a vericuetos desconocidos y a declaraciones que nos hacen llegan a la altura del ridículo.
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Recuerdo que de igual manera que el presidente Bush raptó la democracia y sus principios para defenderlos tras el 11 de Septiembre. Nosotros traicionamos principios tan básicos como la libertad de expresión o la libertad religiosa amparándonos en los mismos. De esta manera si alguien está orgullosos de su orientación heterosexual y dice que le gustan tanto los miembros del sexo opuesto que no entiende a los homosexuales, siempre habrá quien entienda esta dclaración mal y diga que todos deberíamos ser homosexuales porque es lo natural.
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Hay quien ha llevado su preocupación por el medio ambiente a cotas que le han hecho declarar que lo ideal es que la Tierra albergue a unos mil millones de personas, o sea que sobramos alrededor de seis mil millones, por supuesto del declarante (disculpenme pero no me acuerdo de su nombre) se incluía en los mil millones de elegidos. Seguramente tan preclaro defensor del medio ambiente considerará el Holocausto una minucia.
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Y ahora que hablamos del Holocausto tendremos que hablar del montaje judío, que aprovecharon la derrota nazi para trucar miles de fotografías, falsear libros y justificar unos seis millones de muertos, aunque hay quien dice admitir que si hubo algo, pero que no fueron tantos y que también hubo gitanos, homosexuales y otra gente, vamos que por qué se quejaran los judios si la matanza no la sufrieron ellos.
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Y así paso a paso, justificando aquello en lo que creemos, vamos pensando alguna que otra barbaridad en defensa de nuestros principios, esperemos que nunca lleguemos a hacerla.
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3 comentarios:

armando alonso dijo...

En mi opinión, el principal problema personal con el que nos enfrentamos es el de la intolerancia indiscriminada. "O estás conmigo, o estás contra mí", parece ser el lema esgrimido una y mil veces.
Y nos decimos pomposamente demócratas. Y llamamos antidémocrata al que simplemente discrepa de nosotros.
Decididamente, estamos trastocados (por decirlo muy suavemente).
Un fuerte abrazo.

Ángela Paloma dijo...

Querido Luferura,

Estamos en un todo no vale. "Sólo vale lo que diga yo" (metafóricamente hablando). Hablas de muchas cosas, y todas muy interesantes. Y tienes mucha razón en eso que se dice sobre la "libertad de expresión".
Sin embargo, para mucha gente, no existen muchas expresiones. Simplemente porque hacen oídos sordos. Para ellos, lo válido y buenamente aplicable para el "bien común" es aquello que ellos mismos dicen, que ellos mismos expresan...

Un saludo

Domingo dijo...

Basta con darse una vuelta por la blogosfera para comprobar que hay por ahí mucho talibán suelto. Creo que no hace falta recordar mi estancia en "El País", por poner tan sólo un ejemplo.