La confabulación.
Parece que los astros se han vuelto a alinear y no solo para el
eclipse. La cosa comenzó ya hace tiempo. Sólo una carambola astral pudo sumir a
España en un apagón, mientras no haya explicaciones habrá que recurrir a las
efemérides astrales y que las posiciones del zodiaco y los astrólogos expliquen
el motivo del apagón ya que el gobierno es incapaz de hacerlo, y eso que ha
pasado tiempo.
Este año también nos ha golpeado la una epidemia de incendios más
virulenta que el año pasado. Tras anunciar el mejor y más grande despliegue
contra los incendios ha resultado que no era el más grande, por lo menos
hablando de aviones, y que hay algunas asignaturas pendientes. Los ministros de
turno han demostrado lo de siempre: no estar a la altura y han intentado hacer
más electoralismo que ser eficaces. También los incendios han puesto en
evidencia un mal sistémico. El Estado autonómico no funciona, no está bien
avenido y sirve más de excusa para no tener responsabilidad que para ser
realmente eficaz.
La invasión de Marruecos ha dejado en evidencia la incapacidad de
nuestros ministros para hacer frente a una situación adversa. Ni explicaciones
en las declaraciones, ni reconociendo la importancia de la situación. La
invasión ha recibido el nombre de “entrada masiva,” admitido por todos, y se
intenta aludir a una normalidad que no existe. Y que son otros los que tienen
que mantenerla, hoy el gobierno marroquí. Entre otras razones porque el
Gobierno español si no está al ralentí, está de vacaciones. No hay nada urgente
y todo puede esperar.
No se puede culpar de todo ello al facherío, lo que ha pasado en
Ceuta no es un bulo y los incendios, con todas sus evacuaciones, demuestran que
no hay desinformación. Sólo una disposición de los astros, a todas luces
fascista, puede explicar tanta desgracia y provocar un terremoto en Granada.
Sacaba pecho el Gobierno por la buena gestión de un eclipse que hicieron cuatro
ministros y que tuvo más de fiesta que de trabajo.
Los astros hacen su danza celestial, ajenos a nuestras
tribulaciones, nuestros ministros al ralentí, cansados del trabajo de ocupar su
sillón, consideran merecer una descanso después de no haber hecho gran cosa y
para seguir sin hacerla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario