15 agosto 2026

LA CONFABULACIÓN

La confabulación.


Parece que los astros se han vuelto a alinear y no solo para el eclipse. La cosa comenzó ya hace tiempo. Sólo una carambola astral pudo sumir a España en un apagón, mientras no haya explicaciones habrá que recurrir a las efemérides astrales y que las posiciones del zodiaco y los astrólogos expliquen el motivo del apagón ya que el gobierno es incapaz de hacerlo, y eso que ha pasado tiempo.

Este año también nos ha golpeado la una epidemia de incendios más virulenta que el año pasado. Tras anunciar el mejor y más grande despliegue contra los incendios ha resultado que no era el más grande, por lo menos hablando de aviones, y que hay algunas asignaturas pendientes. Los ministros de turno han demostrado lo de siempre: no estar a la altura y han intentado hacer más electoralismo que ser eficaces. También los incendios han puesto en evidencia un mal sistémico. El Estado autonómico no funciona, no está bien avenido y sirve más de excusa para no tener responsabilidad que para ser realmente eficaz.

La invasión de Marruecos ha dejado en evidencia la incapacidad de nuestros ministros para hacer frente a una situación adversa. Ni explicaciones en las declaraciones, ni reconociendo la importancia de la situación. La invasión ha recibido el nombre de “entrada masiva,” admitido por todos, y se intenta aludir a una normalidad que no existe. Y que son otros los que tienen que mantenerla, hoy el gobierno marroquí. Entre otras razones porque el Gobierno español si no está al ralentí, está de vacaciones. No hay nada urgente y todo puede esperar.

No se puede culpar de todo ello al facherío, lo que ha pasado en Ceuta no es un bulo y los incendios, con todas sus evacuaciones, demuestran que no hay desinformación. Sólo una disposición de los astros, a todas luces fascista, puede explicar tanta desgracia y provocar un terremoto en Granada. Sacaba pecho el Gobierno por la buena gestión de un eclipse que hicieron cuatro ministros y que tuvo más de fiesta que de trabajo.

Los astros hacen su danza celestial, ajenos a nuestras tribulaciones, nuestros ministros al ralentí, cansados del trabajo de ocupar su sillón, consideran merecer una descanso después de no haber hecho gran cosa y para seguir sin hacerla.

Hoy por hoy, merecen más confianza las alineaciones astrales que los padres de la patria.   

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