Ser de izquierdas.
Recuerdo que hace tiempo ser de izquierdas era una opción tan válida como la de ser creyente o no, o que te gustasen más las películas del oeste que las de ciencia-ficción. Uno se podía definir de izquierdas sin hacerse enemigo del que había optado ser de derechas. Eran tiempos colaborativos, después de unas cervezas o sustitutos se llegaba a un acuerdo, e incluso un proyecto. Repito, ser de izquierdas o derechas era una opción no un compromiso.
Cuando los de izquierdas se convirtieron en progresistas y los de derechas en conservadores, los últimos se apropiaron de lo liberal mientras que los primeros se convirtieron en un selecto club privado que cargaba a sus miembros con una mochila con todos los postulados del pack de "progreso".
De esta forma una persona que asuma unos postulados izquierdistas de cara a los impuestos que se deberían cobrar y al reparto de lo recaudado. O a la idea de lo que debería ser propiedad del Estado o privada. O, sin ir más lejos, a la intervención del Estado en ciertos asuntos. Se encuentra rebasado en sus posiciones dado que tiene que comulgar con otros principios que no tendrían que ser ni de izquierdas, ni de derechas.
Pero los asume como "progreso" y así nos encontramos como principios de progreso los siguientes:
La aplicación de una Agenda 2030 que sirve para promover una ingeniería social basándose en una falacia " no tendréis nada y seréis felices".
La defensa de un feminismo que no busca que las mujeres compartan las tareas con los hombres, sino que los reemplacen.
El posicionamiento a favor del aborto y la eutanasia que facilite la ausencia de compromiso y nos permita deshacernos de lo que nos puede estorbar.
El talibanismo medio ambiental que relega al ser humano por detrás de los animales y le esclaviza a la naturaleza que no se puede equivocar y acierta cuando hay riadas que se podrían aliviar.
Admite, sin embargo, que la naturaleza si se puede equivocar con un cuerpo de hombre con alma de mujer, o viceversa. Entonces si resulta natural castrar o extirpar pechos, todo sea enderezar a la naturaleza.
Y ahora ser de izquierdas significa asumir y defender este pack como progreso. Si no está de acuerdo con ello ya no es un disidente, es un fascista.