18 julio 2026

NOVENTA AÑOS

Noventa años.


Entre estar en la final del Mundial, la guerra más tonta del siglo en Oriente Medio, las cloacas del PSOE, las declaraciones y los procesos; los periódicos contemplan como de tapadillo los noventa años de la Guerra Civil que hoy se cumplen, la que Unamuno llamó acertadamente “guerra incivil”. Se contemplan dos secciones dedicadas a ella en La Razón y el País, algún artículo en El Debate, El Mundo y ABC, en los dos últimos en las páginas de opinión y sólo para suscriptores.

Es algo de lo que tenemos que avergonzarnos y entender que el pueblo español fue el único perdedor. Franco se mantuvo cuarenta años ensalzando una victoria de españoles sobre españoles y Pedro Sánchez intenta vencer en el presente una guerra que empezó hace noventa años en una especie de revancha de españoles sobre españoles. Consiguió el régimen del 78 enterrar rencores haciendo hincapié en una frase utilizada por el franquismo “perdonad, pero no olvidad”.

Y no se sugería el recuerdo, el “no olvidad”, como un almacén de rencores sino como algo que mantener en el pasado, como un depósito de vivencias que demostrase que todos sufrieron de una forma u otra las secuelas de una guerra a la que nos llevó una exaltación política. Ese “perdonad, pero no olvidad” tuvo la virtud de hacer que la lucha contra el terrorismo no se transformase en un combate en el País Vasco y que no hubiese represalias contra los simpatizantes de los terroristas. La ley de Memoria Democrática (un nombre más apropiado sería Ley Revancha) nos coloca en una situación de división en que muchos de los asesinos de hace noventa años son ahora víctimas y muchos de los terroristas de nuestra democracia son considerados, además de víctimas, héroes por haber matado a españoles indefensos. En este caso, para aprobar esa nefasta ley y unos presupuestos chantaje, se ha perdonado a los terroristas y olvidado lo que hicieron.

Noventa años más tarde, debido a nuestros nefastos políticos, la guerra incivil sigue entre nosotros, es algo más que un recuerdo, a los nietos y biznietos de abuelos y bisabuelos que no conocieron se les ofrece revancha. Se ofrece levantar media España para encontrar fosas y cadáveres que no son millones y resulta que hay fallecidos de ambos bandos.

Lo peor de este revisionismo es que nos hacen contemplar con normalidad lo que está pasando, lo pueden ver cada miércoles en los debates de los diputados del Congreso (si trabajan y no tienen vacaciones), lo pueden constatar en las noticias de los diarios, lo pueden comprobar en las declaraciones de nuestros políticos y lo demuestran los programas de televisión: somos una sociedad enfrentada y cada vez menos civil.   

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