No es lo que parece.
Es una explicación de película. La más repetida que se da en las comedias de enredo cuando a un personaje se le pilla “in fraganti” haciendo algo que no debería.
Esta es la última explicación que han adoptado los dirigentes del PSOE cuando ya no funciona el recurso al bulo, al fango, al lawfare o al insulto.
La memoria colectiva es muy corta y en ocasiones tan poco selectiva que son otros los que nos recuerdan las cosas. Y nos las recuerdan tan interesadamente que es difícil no llegar a la conclusión de que nuestros dirigentes son un desastre. El recurso al “y tu más” es también admitir que “yo también” o lo que es lo mismo que a M.Rajoy lo sucedió P.S. En esta situación, la mejor respuesta es “no es lo que parece”. Aunque en realidad sí lo es. Hagamos un poco de memoria.
En la moción de censura hubo el compromiso de celebrar elecciones en cuanto esta se consumara. Al día siguiente Pedro Sánchez en una entrevista en Televisión Española anunció su intención de agotar la legislatura. Primera mentira o no es lo que parece.
También prometió Pedro Sánchez, hasta treinta veces, que no pactaría con Bildu. Parece que a la treinta y una cambió de opinión. Hoy vemos una asociación cada vez más estrecha entre el PSOE y Bildu, tanto en Navarra como en España. Pero no es lo que parece.
Dijo Sánchez que no podría dormir si pactaba con Podemos, hizo un gobierno de coalición primero con este grupo y luego con Sumar. ¿Otra mentira? No es lo que parece.
Dijo don Pedro que él no mentía pero que cambiaba de opinión. Algo que parece una burla a los españoles, no es lo que parece.
Nos intenta convencer de que ganó unas elecciones porque pudo formar un gobierno chantajeado que no puede gobernar más porque, de tanto ceder, sería gobernado. No es lo que parece.
En su discurso de investidura declaró la intención de erigirse como muro entre dos españas. La de los buenos y la de los malos. Una disposición de favorecer a unos y perjudicar a otros. No es lo que parece.
Los grandes socialistas de ayer han resultado tener intereses particulares y han cobrado algunas mordidas, han tenido tratos de favor y mucho que ocultar. No han sido tan inocentes, sean declarados o no culpables. No es lo que parece.
En España hubo una dana en la que murieron más de doscientas personas. La acción del gobierno se limitó en un principio a declarar que si necesitan ayuda que la pidan y que, hasta entonces, se las arreglasen como pudieran. De nuevo no es lo que parece.
Hubo un apagón que dejó sin luz a la península Ibérica. Algo falló en la gestión del suministro de energía. No es lo que parece.
Hubo un accidente de tren en el que murieron casi cincuenta personas, parece que el mantenimiento de la red no era el conveniente. No es lo que parece.
En las películas el pillado a continuación del “no es lo que parece” le dice al afectado “déjame que te explique” y éste no quiere saber nada. Pero en nuestra realidad el afectado quiere recibir explicaciones que no le dan, quedan pendientes. Siguen pendientes y no se van a dar en la confianza de que pasarán otras cosas que no las harán perentorias. De forma que nuestros dirigentes si dicen algo después del “no es lo que parece” es “no sé”.
La culpa es nuestra, nos hemos acostumbrado a que no pase nada en las altas esferas, no exigimos que pase y no tenemos voz. Tampoco la quieren escuchar. Nos han tomado la medida y saben como hacer para que cada vez vayamos tragando con más. Quizás porque no nos damos cuenta de que estamos asistiendo a lo que parece que sí es la toma del poder.
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