Nos convoca nuestra amiga Tracy desde su blog Tracy correcaminos en un reto original al que ha llamado “Oído cocina” en el que se trata de escribir un relato que nos cuente lo que pueden dialogar los muebles o utensilios en una cocina cuando en ella no hay personas. Lo intento hacer en...
EL CUENTO DE LA ASAMBLEA
Era una cocina bien ordenada con tres alacenas: la de sartenes y cacerolas, la de platos y la de vasos. Los cubiertos y herramientas ocupaban su puesto y estaban bien repartidos. En la noche, cuando el restaurante cerraba y no había nadie en la cocina se improvisaba una asamblea en las que todos se quejaban de su suerte y envidiaban la de sus compañeros. Solía empezar por los cubiertos:
— Estoy harto de cortar — Decía el cuchillo.
— Y yo cansado de pinchar — Se quejaba el tenedor.
— Yo ni pincho ni corto — Sentenciaba la cuchara.
Pero al unísono los tres se ponían de acuerdo en que les gustaría ser sartenes o cacerolas que se movían menos que ellos.
— A mí me están quemando todo el día — replicó una sartén — fríe por aquí y fríe por allá.
— Yo no paro de hervir — añadió una cacerola — me han tenido hasta horas. Y cuando es a fuego lento, además de un sofoco, es un aburrimiento.
Y cacerolas y sartenes querían ser platos porque estos veían más allá de la cocina y los limpiaban con abrillantador.
Los platos replicaron que los viajes eran un riesgo y preguntaban por las sartenes y cacerolas que se habían roto al caerse. Ser un soporte de alimentos transportado en bandejas y trasladado a las mesas en un trajín era casi peligroso. Preferían todos ser vasos o copas que tenían un vaivén parecido pero mayor contacto con los comensales.
Los vasos replicaron desde sus alacenas que estaban sometidos al mismo riesgo que los platos, pero que siendo ellos y, sobre todo, las copas más frágiles estaban en peor situación que los platos y en cuanto al contacto con los clientes, sólo ellos sabían lo que podía haber en su boca y que no eran besos lo que daban a los vasos. Ya puestos, preferían ser cubiertos.
— Pues yo estoy harto de cortar.
— Y yo cansado de pinchar.
— Yo ni pincho ni corto .
Y el ciclo se repetía hasta la apertura del restaurante.
11 comentarios:
Si te das cuenta ni los accesorios que utilizamos para el uso doméstico están conforme con su función.
Asamblea general !!! Hay que hacer nuevos estatutos y determinar los días de libranza y las horas extraordinarias, me parece que aquí el comité de empresa no funciona como debería.
Jaaaaa, perdona pero me ha salido de carretilla.
Un buen cuento.
Gracias, por escribirlo
Saludos y buen casi fin de semana.
Participaría, pero me echa
atrás lo de la foto, saludo.
Liferura, adorei as conversas e reclamações dos membros da cozinha. Realmente eles de vem cansar e se pudessem falar nunca se calariam. Mas não podemos esquecer as donas da cozinha que também tuuuuuuuuudo devem arrumar ,comprar, fazer, para a cozinha funcionar,rs...
Adorei! abraços, chica
Hola Campirela,
Nadie está conforme con su suerte y desea la ajena, por eso es difícil que el comite de empresa funciones bien en este caso. Muchas gracias por comentar.
Un saludo
Hola Orlando,
Te animaría a participar. No sé a qué te refieres con la foto, pero si hay que quitarla para que participes, pues se quita.
Un saludo
Lo que quiero decir , es
que si son fotos de las
cocinas de cada uno,y
como se hace, a la hora
de insertarlas en el blog.
Hola Chica,
Por supuesto que no hay que olvidarse de los dueños, a fin de cuentas también los limpian y mantienen, pero es que los utensilios, como las personas nunca están satifeschos y desean la suerte ajena.
Un saludo
Olá Chica,
Claro que não devemos nos esquecer dos donos; afinal, eles também limpam e cuidam da manutenção. Mas a questão é que os utensílios, assim como as pessoas, nunca estão satisfeitos e desejam a boa sorte dos outros.
Atenciosamente,
Me parece un relato ingenioso y humano, porque detrás de las quejas de los utensilios refleja esa costumbre que tenemos de pensar que la vida de los demás siempre es mejor que la nuestra. El tono sencillo y divertido con el que cada objeto expresa su cansancio y sus frustraciones.
Un abrazo
Uff, por supuesto que no es de mi cocina, es una foto de internet. Si fuese la mía quedaría como muy mal limpiador y desordenado.
Un saludo
Hola Nuria,
Creo que lo has pillado. Los utensilios reflejan ese resquemos de pensar que todos viven en mejores condiciones que nosotros y es que todos envidiamos la suerte ajena.
Un saludo.
Cierto.
En en los restaurantes hay más exigencias para los utensilios.
Saludos
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