Nos convoca este jueves nuestra amiga Campirela con un reto al que ha denominado “La alegría también es una decisión”, en el que se trata de que la alegría aparezca como una decisión y no como algo que pasa. No parece fácil; dado que la alegría no es lo mismo que el buen humor y, tras dar muchas vueltas, lo he intentado con...
El cuento de la Ley de Murphy.
Los Tigres de Villaherencia son, definitivamente, el peor equipo de fútbol de la comarca; puede que del mundo entero. No hay registros de que hayan ganado un partido y no pueden descender de categoría porque ya están en la más baja. Su entrenador es un señor, ya mayor y jubilado, que no tiene otra forma de pasar el rato. No tiene ni idea de fútbol y no se sabe qué practicara algún deporte. “Alguien tenía que ser el entrenador”, repite una y otra vez. Era una respuesta aprendida del anterior que ocupó su puesto.
Sin embargo, los Tigres de Villaherencia forman el único equipo de fútbol de muchos pueblos, aunque a duras penas logran cada año que haya once jugadores y algún reserva. A pesar de una y otra derrota, saben que es la garantía de que en el pueblo haya, al menos, once jóvenes en edad de jugar. También es una garantía para recibir visitas foráneas cada vez que el equipo local pierde en casa. El estadio es un campo pintado con rayas y dos porterías; los espectadores se llevan su silla para ver el partido y otra más por si alguno de los que acompaña al equipo visitante no tiene dónde sentarse.
Para los árbitros resulta cómodo pitar cada uno de sus encuentros, sobre todo cuando juegan en casa. Lo que los aficionados consideran más bonito es que tras cada partido, o cada derrota de los Tigres, se organiza una pequeña fiesta local en la que cada uno de los espectadores comparte el tentempié con los demás y vino de la tierra, nunca una derrota sabe tan bien.
El pueblo de Villaherencia se entrega tras cada derrota y siempre obtiene un pequeño beneficio: algún joven se queda a vivir en el pueblo y se hace jugador de los Tigres.
Para Villaherencia cada una de las derrotas de Los Tigres supone una pequeña victoria. Aplican una especie de corolario de la Ley de Murphy: Si algo que pueda ir mal, irá mal. Entonces algo que pueda funcionar, acabará funcionando.
Más alegrías en el mismo enlace.
10 comentarios:
Me gusta el relato porque de una situación de derrota ellos consiguen darle la vuelta y verle el lado positivo. Intuyo además, que lo cuentas es muy real: esa foto lo delata.
Un gusto leerte una semana más y encantada de que vuelvas a usar el banner que diseñé. GRACIAS.
Un abrazo enorme.
Muchas gracias, el fútbol está claro que une o desune, pero desde luego no pasa desapercibido. Ellos tenían ya algo ganado y era esa camaradería que hace un juego en equipo. La alegría está en los pequeños detalles.
Un abrazo, muy feliz resto de semana.
Muito boa tua história e tantas vezes, após as derrotas os times adversários brigam e fazem confusão, esse teu prefere a alegria da confraternizaçáo com vinhos e comidinhas...
Assim vale e fica até linda a derrota! Por isso atrai publico e jogadors!
abraços, lindo dia, chica
Una muy buena filosofía de vida
Te felicito
Un saludo de Buscador
Pierden pero la pasan bien.
Eso no es poco.
Saludos.
Amigo Luferura, boa tarde de paz!
"Nunca uma derrota tem um gosto tão bom."
São sucessivos momentos onde percebemos que já males que vêm para o bem e coisas que poderiam ser muit desastrosas podem ser conciliadoras entre os seres.
Esxelente mensagem!
Tenha uma nova Estação abençoada!
Abraços fraternos
Bueno en la vida lo importante es disfrutar, igual que en el juego, unas veces se pierde y otras veces se gana. Y que la derrota no nos lleve a la amargura. Como en tu relato, que sean victorias.
Feliz otoño, LUFERURA.
Saludos.
Eso es espíritu alegre jejeje, se lo voy a leer a los de casa (del Zaragoza, así que ya podemos ir aprendiendo a aplicar algo así jajaja)
Claro.
Creo que nunca he estado en un partido de futbol completo y ya a mi edad...
Salud.
Lendo sua história mestre e rindo desta situação do Tigres, mas quase posso afirmar que no Brasil no Nordeste um time assim de nome Ibis, que perde para todos, mas se mantém vivo na ultima série. Consegui imaginar o campo e os torcedores em suas cadeiras e aquela festinha pós jogo, só para comemorar um domingo fora da rotina. Alegria também se tem nestes momentos.
Gostei.
Um abraço e feliz fim de semana amigo
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