02 septiembre 2026

EL INFORME

El informe.

Edwards, El Debate, 2 de septiembre 2026

Resulta que la policía (la comisaría general de extranjería) ha informado a una juez de que las evidencias apuntan a la intervención de Marruecos en la invasión de Ceuta. El Ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha pedido explicaciones al director de la Policía. En todos los diarios se  refleja esta nueva.

No puede el ministro decir que no existía este informe, de nuevo queda en evidencia, Marruecos ni es tan fiable ni tan aliado. No puede decir que en el informe han influido Rusia, Israel, la internacional ultraderechista o recurrir al bulo y a la desinformación. La mentira, en este caso, tiene su origen donde siempre en los más altos estamentos del Gobierno.

El PSOE demuestra una vez más que prefiere ser el capitán de un barco que va a la deriva sin ser el responsable de su estado y pretendiendo convencer de que la nave navega cuando se limita a flotar y, además, hace aguas.

Demuestra nuestro ministro que existían informes preliminares a la invasión de los que no se quiso enterar y, como no se enteró, alegó que no había nada.

Poco a poco se van desmintiendo las declaraciones de un Gobierno que dice trabajar con evidencias, pero que invitado a demostrar las que hay de la intervención de Israel o Rusia dice que no se refiere a evidencias en sí. Pero cuando el propio Cuerpo Nacional de Policía demuestra que las hay, le pide explicaciones a él antes que a Marruecos, de la misma forma que se pidieron explicaciones a Italia antes que a Marruecos. El Ministro de Exteriores dejó caer que con Marruecos ha habido contactos, pero no públicos. Parece que las vacaciones, aunque pagadas, van a salir muy caras para nuestros dirigentes.

Demuestra una vez más que la normalidad actual en nuestra España es la mentira y la intriga. Va a resultar verdad eso de que la población está sometida a bulos, desinformación y acusaciones gratuitas... que tienen origen en la clase dirigente.

Y también llegamos a lo trascendental de hoy, Día de Ceuta, en que se han convocado concentraciones en los ayuntamientos en apoyo de la ciudad. El Gobierno y su partido en vez de unir a los españoles en apoyo de una ciudad española ha decidido aconsejar a sus miembros no asistir a estas convocatorias e incluso poner rodas las trabas posibles. Un Gobierno, que en vez de aunar prefiere polarizar y enfrentar a sus gobernados, es parte también de esta normalidad actual.

Pero hoy es el día de Ceuta. Hoy es necesario demostrar que se apoya a esta ciudad que, por española, es nuestra. También es necesario apoyar a Ceuta todos los días.            

01 septiembre 2026

RAREZAS

Rarezas.


Arco y punta, Kandinsky, 1929

Vivimos en un mundo raro. Es un mundo complejo que muchas veces es difícil de entender en el que habitan sociedades complejas, que muchos estudian, formadas por personas harto complejas. Para desenmarañarlo están los geopolíticos, los sociólogos y los psicólogos, por no mencionar economistas y politólogos: Auténticos científicos e intelectuales que sólo aciertan al explicar en qué se han equivocado. La complejidad nos hace raros, casos únicos.

Tenía un amigo tan especial que los de la panda decíamos que había que disecarle y preservarlo en un museo. Luego descubrimos que todos reñíamos alguna rareza, quizás demasiadas, que nos hacía especiales. Dedujimos más tarde que una persona que se ajuste completamente a lo considerado normal es la auténtica rareza. En realidad la normalidad de una persona viene definida por el grado en que se ajusta a las convenciones establecidas en un momento determinado.

Si todos beben vino a la hora del aperitivo y usted bebe otra cosa, será el de la cerveza, el del agua, el del vermut o el de la soda. No le digo como le llamarán si bebe café en un club de té. Ser un tipo raro también depende del entorno en que nos movamos.

Las rarezas no se pasan y acaban siendo manías, estas se graban con el paso del tiempo. Uno va perdiendo el control de las mismas, lo que equivale a perder la vergüenza, o a ser menos educado o a enfadarse porque la manía es parte de su rutina y no le gusta saltársela. Significa esto que con el paso del tiempo vamos siendo más raros y desentonamos más. Nuestras manías son más evidentes.

Quizás deberíamos plantearnos si existe algún paralelismo con la sociedad, si ésta con el paso del tiempo va agravando sus manías y normalizando sus rarezas. Quizás normalizando las rarezas de unos y otros rocemos la incoherencia.

Probablemente el fallo no consista en normalizar rarezas o manías, sino en evitar la decisión de si está bien o mal. Toma entonces nuestra sociedad el camino de en medio, no juzga, se limita a opinar para que otros decidan precisamente lo que el que opina quiere decidir. Se coloca en la posición cómoda de testigo imperturbable ante el bien o el mal. Podemos decir que una adicción es mala, pero nos negamos a ayudar al adicto porque hemos asumido que lo mismo que puede serlo, puede dejar de serlo sin ninguna clase de ayuda.

Quiero decir que aunque la brújula moral nos pueda guiar, no la seguimos.