22 mayo 2026

EL CUENTO DEL EXTRAÑO CASO



Nos convoca nuestra amiga Rebeca desde su blog al reto fuego en las palabras del mes de mayo. En él hay que contar una historia que contenga estas tres palabras: juez (o jueza), león y tijeras. No debe superar el relato las 350 palabras, a mi me ha tomado 344, y lo he intentado en...

El cuento del caso extraño.

Nunca un juez se encontró con un caso tan extraño, casi absurdo. Por no saber, no sabía ni cómo llamarlo. “El caso del león calvo” no le parecía serio y no es lo mismo un “león sin melena” que un “león desmelenado”; las palabras son importantes. Pero era así. Un león se había quedado sin melena en un circo. No había arma del delito. Nadie fue capaz de encontrar unas tijeras con las que un posible imputado hubiese podido perpetrar ese delito. 

 No era lo más grave. El juez no sabía en este caso cómo administrar la justicia. Era absurdo tomar la declaración del león. Sólo emitía tímidos gruñidos que el secretario no sabía escribir. Tenía muchos problemas con el número de erres y la colocación de las vocales. Además, o no significaba nada o no lo entendían.

 Lograron encontrar al director de pista del circo, que también era el domador. Decía en su declaración que tuvo que cerrar el circo cuando las autoridades prohibieron el espectáculo con animales. El león había nacido en cautividad, en el circo, y había vivido toda su vida entre barrotes. El director creía que era feliz enjaulado, pero que no era psicólogo de animales ni entendía los rugidos de la bestia. El cierre suponía colocar al león en algún lado, bien llevándolo al África o a un zoológico. Algo debió barruntar el león, dado que, cuando escuchó estas opciones (quizá no sabía hablar, pero sí entender) se le cayó la melena y se puso blanco. “Ha recuperado la color, pero no el pelo”. Terminaba la declaración.

 Y siguió el juez sin saber como administrar justicia, declararon expertos en animales que se hacían llamar psicólogos de bestias, empleados del zoo, naturalistas que sabían de África y La Sabana. Hasta un peluquero que sabía de tijeras para esquilar melenas de leones. Y por fin, cuando dijo “visto para sentencia” el león ya había muerto, igual de calvo; el antiguo dueño del circo, ya inexistente, estaba pendiente de mandarlo al África o a un zoo, pero sin dinero para mantenerlo.





  

12 comentarios:

chica dijo...

Liferura, foste brilhante e cheio de inspiração ao criar essa história ! Sem dúvida um caso bem estranho para o juiz julgar!
Ficou lindo o final!
abraços, ótimo fid! chica

LUFERURA dijo...

Hola Chica,
Muchas gracias por el comentario y tu opinión sobre una historia un poco absurda.
Un saludo

Olá Chica,
Muito obrigado pelo comentário e pela sua opinião sobre uma história um tanto absurda.
Tudo de bom

Sylvia dijo...

Jajaja qué bueno! has conseguido un cuento estupendo y eso que era un reto difícil (yo incapaz este mes). Tu león era muyyyy sabio jeje. me he reído mucho con todos los expertos reunidos para el juicio. ;)

censurasigloXXI dijo...

Menudo estrés tendría el pobre animal.

LUFERURA dijo...

Hola Sylvia,
Muchas gracias por el comentario y tu opinión. La historia tiende al absurdo y los juicios al infinito.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Verónica,
Un poco de miedo a la libertad.
Un saludo

Gabiliante dijo...

Mejor así. En libertad no hubiera durado mucho.La libertad es cara hasta para los animales.
Hemos coinvidido bastante en el tema
Abrazooo

LUFERURA dijo...

Hola Gabiliante,
Si nunca ha vivido en libertad, pues algo de miedo le tiene que dar. Más que cara exige una responsabilidad y un esfuerzo.
Un saludo

Campirela_ dijo...

Genial tu cuento, cuántas cosas se pueden sacar de la lectura.
De momento nos quedamos que el león murió antes de ser trasladado a una jaula al zoológico . La tristeza quizás fue quien lo dejó sin su melena.
Un saludo, feliz miércoles.

LUFERURA dijo...

Hola Campirela,
Muchas gracias por comentar. Me alegro que te guste el relato. El pobre león se murió porque la justicia va muy lenta. El pobre estaba triste porque le daba miedo abandonar los barrotes.
Un saludo.

Rebeca Gonzalo dijo...

Está claro que humanos y animales (los mal llamados bestias) nos parecemos demasiado.

Sé más de un caso en que por estrés o depresión se les cae el cabello. Tu copratogonista nos habla, con sus rugidos ininteligibles de eso mismo.

Graaacias por animarte de nuevo este mes, con #Fuegoenlaspalabras.

Como veo que te has animado con el banner 2, te sugiero algunas cosillas:

Si acortas los párrafos la lectura se hace aún más amena. Y mejora, en general, el ritmo del relato.

Hacia el final, siento alguna frase un tanto repetitiva que por un momento me saca de la historia. Supongo que es solo una percepción mía.

Un abrazo. Y gracias por una historia con este toque de humor, aunque al final termina con la muerte del león.

LUFERURA dijo...

Hola Rebeca,
Aclaro que el león murió de viejo a la espera de la sentencia, y me creo que feliz ya que quería estar entre barrotes. No tuvo tan mal final ya que no quería ser libre, que se lo mirew un psicólogo de animales.
Tomo nota de las sugerencias y las agradezco, las intentaré poner en práctica.
Un saludo