Nos convoca nuestra amiga Tracy desde su blog, “Tracy correcaminos”, proponiéndonos un reto muy original. Le ha denominado “Comentamos, pero no juzgamos”. Resulta harto difícil, ya que en este blog se dan muchas opiniones, aunque nunca demasiadas. Se nos dan diez frases para hablar de ellas sin juzgar lo que dice, sólo comentarlo. He escogido la siguiente frase: “En la vida hay muchas cosas de las que no nos damos cuenta, hasta que es demasiado tarde”. Y a partir de ella ha salido...
El cuento de la madurez.
Don Jacinto Bermudo Esteban disfrutaba ya de la vida retirada. A pesar de ello, su vida seguía siendo rutina. Siempre daba el mismo paseo. Andaba por la misma ruta y seguía el mismo camino. Daba lo mismo el tiempo que hiciese. Siempre encontraba detalles con los que entretenerse y motivos para elucubrar. Lo descubrió por casualidad cuando, después de la lluvia, el reflejo de las paredes mojadas de los edificios le hizo apreciar esa sutil diferencia.
Desde entonces, las calles ya no le parecían iguales de un día para otro. Las hojas verdes de un árbol en primavera vestían el camino de una forma diferente a como lo hacían las hojas amarillas del otoño. Cada una tenía su belleza. De la misma forma, una colilla en el suelo o cualquier resto arrojado le parecían como una mancha que estropeaba la armonía. El periplo le salía muy barato; algunas veces, el precio de una cerveza.
Pero en sus soliloquios andariegos no pudo evitar comparar su vida con un camino en el que es imposible desandar lo andado. Una vez que se empieza no hay forma de volver al origen. Y según el ánimo de Don Jacinto, hay días en los que hace una especie de examen de conciencia. Es severo consigo mismo, ¿a qué engañarse? Intenta recordar las oportunidades que ha dejado pasar, que son muchas según él. Y descubre que ya es imposible enmendar muchos detalles. Debería haber pedido perdón en más ocasiones. Debería haber sido menos arrogante en otras. Debería haber dicho las cosas de otra manera. Debería haber sido más valiente en unas ocasiones y menos cobarde en otras. Quizás debería haber guardado silencio en unas situaciones y haber hablado en otras.
No se arrepiente de sus aciertos, pero sí de sus errores. Son como esas colillas arrojadas al suelo: basura en su vida. Pero estas no se pueden recoger ni retirar. Se quedan ahí para siempre. A ciertas alturas de la vida ya es demasiado tarde... y se acuerda del final de esa rima de Bécquer que dice:



26 comentarios:
D. jacinto al menos se dió cuenta, aunque tarde de los errores cometidos.
Hay quien no se da cuenta nunca
Gracias por participar en la convocatoria.
Besos
No puede uno arrepentirse de las cosas que no hizo o de lo que hizo a lo largo de vida porque no se puede volver el tiempo atrás, mejor es pensar que uno hizo lo que pudo.
Muy buena tu historia y ese final con el poema de Bécquer, maravilloso poeta que amé en mi adolescencia, un abrazo.
PATRICIA F.
Aquellos errores no sé pueden remediar hechos están, aunque si podemos pensar en no volver ha realizarlos.
Nunca es tarde, siempre hay un momento donde solo el hecho de pensar en ello, nos reconforta.
Me gustó tu cuento, gracias
Un saludo, feliz fin de semana.
Hola Tracy,
Siempre es un placer participar. Efectivamente, hay quien no se da cuenta o no les da la importancia que debiera.
Un saludo
Hola Patricia,
Creo que si puede arrepentirse, pero no puede remediarlo. Quizás duela la imposibilidad de no poder enmendarlo. Creo que Bécquer nos ha apasionado a todos cuando éramos jóvenes.
Un saludo.
Hola Campirela,
Celebro que te haya gustado el cuento. No creo que se haga tanto para sufrir o reconfortarse, es un examen de conciencia, sólo sirve para conocerse un poco mejor.
Un saludo
Don Jacinto sabía como sacar fruto de sus paseos, disfrutando de esos detalles a veces casi imperceptibles en los que no solemos fijarnos y elucubrar con las decisiones o errores del pasado de poco sirve más que para inquietar el alma.
Me gustó mucho y la frase final de Bécquer todo un acierto. Un abrazo
Amigo Luferura, boa noite de paz!
Lendo seu texto, fui me reportando às caminhadas diárias que falo por aqui e por ali...
Nossos solilóquios são importantes...
Os questionamentos pertinentes no final do seu texto, com a citação, dão o que meditar...
Participação com louvor.
O importante é a consciência de culpa...Ttenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Lo que se hizo ahí se quedó, en su momento había motivos y ahora, con el paso del tiempo, se ve todo con perspectiva diferente, los motivos pasados parecen insulsos. No valen arrepentimientos ni pesares, solamente vale pensar que a la próxima lo hará mejor... o distinto. Un saludo, compañero.
Liferura, gostei muito de te ler e sobretudo por Jacinto ter tido tempo na vida para se arrepenbder de seus erros ! Tantos nem deles se dão conta!nnFicoiu ótima! abraços praianos, chica
A ciertas edades, reconocer los errores de tu vida no sirve de mucho, aun haciendo el propósito de no volver a equivocarte. En la mayoría de los casos, el daño ya es irreversible.
Mejor se dedica Don Jacinto a disfrutar de su jubilación. Y si alguno de sus errores vuelve del pasado a reclamarle algo, ahí sí: que intente enmendar en todo lo posible el agravio.
Saludos.
El camino de la madurez es el del autoconocimiento y en ese aprendizaje solemos replantearnos las cosas de las que nos arrepentimos. A veces es triste, otras doloroso, pero muchas tienen remedio. Un abrazo
Hola Nuria,
La verdad es que los soliloquios sólo sirven para que uno se conozca mejor si no se engaña, de ser así serían cotilleos con uno mismo.
Un saludo
Hola Roselia,
Creo que, a estas alturas, no se trata de sentirse culpable, sino de no olvidar para no repetir los errores cometidos. Muchas gracias por el comentario.
Un saludo
Olá, Roselia,
Acredito que, neste ponto, não se trata de sentir culpa, mas sim de não esquecer, para não repetir os erros cometidos. Muito obrigado pelo comentário.
Tudo de bom.
Se trata, fundamentalmente, de no olvidar para no repetir los mismos errores. Que, aún con esas, seguramente repetirá. Pero es una forma de conocerse mejor. Nuestros aciertos y errores del pasado forman lo que somos hoy.
Un saludo
Hola Chica,
Admitir que se han cometido errores ya es difícil, arrepentirse y enmendarlo muchas veces resulta imposible.
Un saludo
Olá, garota,
Admitir que cometeu erros já é difícil; arrepender-se e reparar os danos, muitas vezes, é impossível.
Tudo de bom.
Hola Ibso,
Para Don Jacinto buscar y reconocer sus errores es también un entretenimiento. Intentar no olvidar para no repetirlos y, como bien dice, intentar enmendarlos en lo posible.
Un saludo
Hola Mónica,
Estoy de acuerdo, creo que es una forma de mejorar, pero lo primero es enfrentarse a ello.
Un saludo
Como D. Jacinto yo, doce años cuasi-jubileta, paseo prácticamente cada día por el mismo camino y es cierto, nunca es igual aunque pudiera perecerlo. Pero el primer día hice un reset en mi maquina de pensar y decidí; - No hay lugar para arrepentirse de nada.
Salir.
Hola Erik,
Creo que siempre hay lugar para el arrepentimiento, pero no es lo importante. Creo que el foco está en el exminarse a sí mismo.
Un saludo
Esos versos finales insinuan cúal es su mayor arrepentimiento, el no haberse atrevido, dejando pasar una oportunidad de encuentro. Sin tener una segunda oportunidad.
O por lo menos, yo pensé eso.
Saludos
No busco arrepentirme de lo hecho, si no de corregir lo que haré después.
Nunca es tarde para reconocer un error, creo que Don Jacinto tuvo la lucidez de reconocerlo.
Que tengas una buena semana
Saludos
Hola Demiurgo
Hiciste bien en pensarlo. Hay oportunidades perdidas acompañadas de decisiones equivocadas. Y decisiones adecuadas muy mal ejecutadas.
Un saludo
Hola Gustab
El arrepentimiento debe implicar el propósito de no repetir los errores cometidos.
Un saludo
Hola Ezequiel
Y que tenga la voluntad de no repetir.
Un saludo
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