Nos convocan este jueves nuestras amigas Patricia y Rosana, Rosana y Patricia, desde su blog Somos artesanos de la palabra, para participar en un reto al que han llamado "Jueves noticiosos". Nos proponen esta vez contar una historia en unas 350 palabras basándonos en el titular de una noticia. Nos han ofrecido un extenso catálogo de noticias del diario Clarín y también podíamos elegir la noticia que viéramos. He preferido utilizar un titular de los ofrecidos y escribir...
El cuento de la entrevista.
— ¿Cómo se llega a vivir tanto tiempo?
— ¿Qué?
— ¿Qué cómo se llega a vivir tanto tiempo?
— ¿Cómo? Es que estoy casi sorda, además veo mal. ¿Me puede repetir
la pregunta? Más alto por favor.
— Si señora ¿Cómo se llega a vivir tanto tiempo?
— Pues no sé si seré la mujer más vieja del mundo, esas cosas sólo
las sabe Dios.
— Le he preguntado que cómo se llega a vivir tanto tiempo.
— Cuando era niña conocí a Vicente, el pintor, hacía muchos cuadros
de colores. Se pasaba el día pintando y solo. Por cualquier contrariedad se
cortaba una oreja. El pobre estaba como una cabra. Después de eso vinimos a la
Argentina.
— Muy interesante señora pero... ¿Cómo se llega a vivir tanto tiempo?
— Ya se lo he dicho, que sólo Dios sabe si hay alguien mayor que yo.
Yo creo que me tiene olvidada, pero resulta más duro que me olvide el mundo.
Siete hijos, veintiún nietos y cuarenta bisnietos, con los tataranietos perdí
la cuenta. Pero ¿quiere creerse que ninguno me visita? Lo más doloroso es saber
que algunos de mis hijos ya no me visitarán y que se han ido antes que yo…
— Y usted ¿Cómo cree que se llega a vivir tantos años?
— ¿Cómo dice?
— ¿Qué cómo se llega a vivir tantos años?
— Ah, entiendo. Lo llevo bien, si cuando era joven me dicen que
apenas oigo y que casi no puedo ver se me cae el mundo. Ahora me consuelo
pensando en que he visto demasiadas cosas que no quería y he oído muchas
tonterías. Ya sé que me engaño, pero me consuelo. ¿Le he respondido?
— Parcialmente ¿Nos gustaría saber cuál es el secreto para vivir 122
años?
— Si hijo, si. 122 años, uno detrás de otro. Ya se me está haciendo
largo. La vida termina siendo muy aburrida.
— Si señora ¿Y qué ha hecho para vivir tantos años?
— ¡Ah! Haber empezado por ahí. No es muy difícil. Sólo hay que
esperar a que venga el día siguiente.
Epílogo. Instrucciones del Director.
Es evidente que esta entrevista ha sido hecha por un becario,
Díganle que en estos casos se deja hablar y luego se ponen las preguntas.
Publicar una síntesis cuando la señora pase al otro mundo utilizando este material.
29 comentarios:
Muy bueno. Creo que la señora es muy sabía. Un beso
Muito bom e só não sei se a senhoira de 122 anos era verdadeiramente surda ou apenas não estava com vontade de responder e contar o segredo de sua longevidade,rs...
Muito legal tua participaçáoi!
abraços, tudo de bom,chica
Hola LUFERURA, excelente entrevista, me ha gustado mucho y si es verdad, hay que dejar hablar sin preguntar tanto pues las personas muy mayores son muy ricas en historias y hay que dejarlas fluir y solo escuchar.
Muchas gracias por participar de nuestra propuesta, un abrazo.
PATRICIA F.
La mujer estaba sorda, pero demasiado para su edad, con 122 años, de la cabeza se la ve que está bien, pero sí que tiene que llegar a ser aburrido sobre todo ver cómo se van muriendo todos, y ella sobreviviendo. Un ejemplo de vida. Y bueno qué decir del entrevistador becario jajaja, ya irá aprendiendo con la experiencia laboral, por algo se empieza.
Que estés pasando un feliz día, LUFERURA.
Saludos.
Una entrevista que a pesar de la sordera saca a relucir cosas lindas y otras no tanto. El abandono es terrible. Al final la respuesta era tan simple y tan sabia! Me encantó leerte! Beso
¡Ja! Parece una conversación de mi madre con mi tía por teléfono. Me encantó. El becario va a atener que refinar un poquito su técnica. A la señora más no le podemos pedir que llevar con dignidad tantos años sobre su cuero. Saludos
Valor, yo no aguantaría tantos años, no me interesa... prefiero normalito y morir tranquilo sin ver desaparecer hasta mis hijos.
Buenos días compañero. Has escrito un relato sobre la vejez y el paso del tiempo. Lo que comienza como una entrevista aparentemente sencilla termina convirtiéndose en algo mucho más profundo: la verdadera respuesta sobre cómo llegar a vivir 122 años no está en una dieta, un medicamento ni en una fórmula secreta, sino en algo tan sencillo como esperar a que llegue el día siguiente.
Me gustó mucho.
Un abrazo
El becario no era experto en reportajes, pero obtuvo buenas respuestas, ya sea por mérito propio o de la entrevistada.
Que finalmente dio la respuesta.
Saludos
Jaja muy bueno, Luferura! Ese consejo vale también valdría para muchos periodistas consagrados que no saben - o no quieren- hacerlo como deberían, preguntando con inteligencia y dejando hablar al interlocutor. Sobre la receta que la señora no da, quizás sea intencional. Debe ser poco grato ser tan longevo con las carencias y perdidas que eso implica. Un abrazo
Uma bela humorada historia com esta velhinha, que me parece zombar do entrevistador pouco habilidoso. Gostei muito de sua construção amigo.
Viver 122 anos esperando o amanhã pode ser a bela dica da longevidade. Mas tive que rir das respostas dela.
Um abraço e feliz fim de semana.
La sabiduría que dan 122 años.
Un saludo
Hola Chica,
Seguramente las dos cosas, no tengo dudas en que le apetecería hablar, pero de todo un poco y repitiendo muchas cosas. Me imagino que se entretendría hablando, si el periodista le hubiese dejado hablar habría contado mucho más.
Un saludo
Oi Chica,
Com certeza, as duas coisas. Não tenho dúvidas de que ela gostaria de falar, mas sobre um pouco de tudo e repetindo muita coisa. Imagino que ela se divertiria conversando; se o jornalista a tivesse deixado falar, ela teria dito muito mais.
Atenciosamente
Hola Patricia,
Creo que tienes razón, y que nos damos cuenta muy tarde de que las historias que atesoran nuestras abuelos son un testimonio que vamos perdiendo y que a ellos contarlo no sólo les entretiene sino que, de alguna forma, lo reviven.
Un saludo
Hola María,
La juventud bisoña del periodista y la madurez, ya cansada, de la anciana. El uno debería ceder la iniciativa y tener mucha paciencia, a los 122 años una tendería a contar más fallecimientos que nacimientos.
Un saludo
Hola Sindel,
Muchas gracias por el comentario, una vida tan larga da para vivir muchas cosas y creo que lo mejor es dejar que te las cuenten.
Un saludo
Hola Oso,
Pues has dado con mi truco, hay mucho de las conversaciones de mis tías y abuelas en esta entrevista. Resulta, a la vez, triste y bonito pasar el rato con los mayores, siendo consciente de que uno se va haciendo de ellos.
Un saludo
Hola Gustab,
Creo que cada uno tiene una idea para su vida, pero vives la vida que te toca. Hay veces que uno se aferra a la vida, hay otras que la vida se aferra a tí.
Un saludo
Hola Nuria,
Muchas gracias por el comentario y creo que el truco está en vivir la vida.
Un saludo
Hola Demiurgo,
Creo que habría tenido más respuestas si hubiese dejado hablar, cuestión de iniciativa.
Un saludo
Hola Mónica,
Creo que tienes razón, entre los protagonistas consagrados hay una tendencia al protagonismo que hace que las declaraciones del entrevistado pierdan importancia. Y sobre la señora también estoy de acuerdo, hay veces que uno se pregunta si la persona se aferra a la vida o la vida se aferra a la persona.
Un saludo
Hola Toninho
Muchas gracias por el comentario, yo creo que la señora no se está burlando, simplemente va a su aire. En entrevistador no sabe adaptar su reportaje a la historia de la anciana.
Un saludo
Olá Toninho
Muito obrigado pelo comentário, acho que a senhora não está zombando, está simplesmente seguindo seu caminho. O entrevistador não sabe como adaptar seu relato à história da velha.
Tudo de bom
En muchas ocasiones los periodistas se pasan con su insistencia *.* Me encantó la respuesta de la anciana, pues le encuentro un tono esperanzador, y el epílogo me pareció la guinda del pastel.
Saludos jueveros, Luferura
Me reí con la entrevista y aprendí con el epílogo, ¿Se puede pedir más a un Jueveando?
Te felicito.
Hola Dafne,
En nuestro caso, el periodista quiso llevar la iniciativa y se perdió mucho de la historia. Las cosas legan cuando llegan y no vale la pena juzgarlas, sólo sentirlas.
Un saludo
Hola Tracy,
Muchas gracias por el comentario. Y a un Jueveando sólo se le puede pedir de más la participación de cuantos mas jueveros mejor.
Un saludo.
Y yo que creo que la señora —de la que nadie recuerda su nombre y a la que su familia no visita— se ríe del becario. Oye como un águila y ve como un búho (espera... igual es al revés). Bah, ¡qué más da si al final se lleva su secreto de longevidad a la tumba!
O igual no había ningún secreto y simplemente la señora tenía razón en eso de que Dios (yo diría la Muerte) se olvidó de ella.
Lo bueno que tiene llegar a esa edad es que te permites pasar de todo, creo que la señora vive en su mundo y se entretiene bastante en él.
Un saludo
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