01 abril 2026

VIDA REAL

VIDA REAL 


Pues hoy me he visto haciendo la compra en el mercado del pueblo. Ya he dicho que el ritmo es más pausado. Aunque uno tenga acceso a los estantes, hay lugares en que se hace necesario esperar turno, especialmente en la pescadería, en la carnicería y en la frutería. Y esperando turno en la frutería me he encontrado con la prueba de mi paciencia.

—Quiero unas fresas ¿Están buenas?—Pregunta la clienta.

—Son las que hay señora, nadie se ha quejado—Responde el frutero.

—Es las que llevó ayer mi vecina tenían moho.

—Pues no sé la razón. Yo las he mirado y no me parece que tengan.

—Yo también me he fijado. Pues póngame algunas.

—¿Cuánto le pongo? La caja es de un kilo.

—Es mucho ¿Me puede poner 900 gramos? Es que voy a compartirlas con mi vecina.

—¿La del moho?

—No la que vive en frente de la del moho. Es que a su hija le gustan mucho, y como está muy atareada me ha pedido que le lleve unas cuantas. Ha dicho que me las pagará, pero yo se las voy a regalar. Es que la hija, que es muy mona, está saliendo con un chico muy formal y estudioso. Ahora estudian juntos todos los días. No puede ayudar a su madre y la pobre no da abasto. Así que como le gustan las fresas les voy a llevar unas pocas, pero no muchas no sea que se indigesten. Y no se las voy a llevar con moho, como le pasó ayer a mi otra vecina.

—Señora ¡qué no tienen moho! Si usted encuentra una me la trae y yo se la cambio.

—No le quepa duda que lo haré si eso pasa.

Yo rezaba para que la señora se conformara con la fresas, no sé si tendría más vecinas con hijos que salen y sin mucho tiempo. Tampoco me imaginaba si les regalaría más fresas, melones o chirimoyos. Pero la sensación de haber agotado toda la paciencia dejó paso a la nueva impresión de que había visitado la entrada de un blog en el que una señora nos exponía una pequeña historia sobre sus vecinas, las hijas de sus vecinas y el moho de las fresas de ayer. Si hubiese podido le habría dado un “like”.

La vida real es tan atractiva como la virtual, es cierto que uno asume riesgos diferentes. Vagar por la calle es muy pacido a navegar por la red. Uno encuentra escaparates, comentarios y tiene las mismas oportunidades para conversar. Los comentarios pueden transformarse en diálogos. Eso si corro el riesgo de confundir, quizás el amigo al que yo comento cada artículo y él me lo devuelve coincidimos en una cola para comprar y discutimos por quien está delante. Lo que me lleva a pensar cuanto de persona virtual tengo en las redes sociales y cuánto se diferencia de la persona real.   

8 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Yo creo que no estudian. Aparte de eso, en los mercados se discute mucho por el turno. Un beso

Orlando dijo...

En otras circunstancias,
esto hubiera sido como
el show de un dúo de
humor, saludo.

chica dijo...

rssssss...Ainda bem temos bom humor para encarar as filas e papos de comadres nelas,rs
Vida real é isso e na virtual, pelo menos, podemos escolher em quais filas entrar,rs abraços, Feliz Páscoa desde já! chica

El Último de Filipinas dijo...

Cuando compras por internet, en las reseñas puedes encontrar comentarios similares.

LUFERURA dijo...

Yo también creo que no estudian. Es mejor ir sin prisas al mercado.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Eso mismo pensé yo, de ahí lo del like.
Un saludo

LUFERURA dijo...

Hola Chica,
No hay tanta diferencia, pero con el tiempo aprendes a moverte con cautela y a apreciar las circunstancias que se dan y que, como muy bien dices, no podemos escoger.
Un saludo.

Olá Chica,
Não há tanta diferença, mas com o tempo a gente aprende a se mover com cautela e a apreciar as circunstâncias que surgem e que, como você disse, não podemos escolher.
Tudo de bom.

LUFERURA dijo...

No suelo leerlas, pero la verdad es que las reseñas o son muy buenas o muy malas, sin punto medio.
Un saludo