26 marzo 2026

EL CUENTO DEL GUARDIA DE PALACIO



 Nos convoca este jueves nuestra amiga Mónica desde su blog “Neogéminis” con un reto al que ha denominado “Imágenes y palabras disparadoras”. Se trata de desarrollar una historia a partir de una imagen y de que en el relato se citen dos palabras aparentemente contradictorias. Como verán he escogido la foto que ven y, a partir de ella desarrollo....

El cuento del guardia de palacio.

 


Hacer guardia en palacio era un gran esfuerzo que exigía, sobre todo, calma y autocontrol. Aguantar como una estatua, embutido en un uniforme , manteniendo un rostro inexpresivo y serio, impasible al frío o al calor. Haciendo que parezca que el casco no se calienta con el sol ni se enfría con las heladas. Todo era cuestión de práctica. Uno se acababa acostumbrando.

.Era peor soportar a los turistas locales o foráneos. Estos le tomaban como una atracción más. Algunos le sostenían la mirada como un reto. Otros le hacían gestos de burla sabedores de que tenía que mantener su posición de firmes. Había quien llegaba a arrojar palomitas a su alrededor para fotografiarlo rodeado de palomas. Se le trataba más como a un maniquí que como a una persona. Parecía una de esas rarezas propias de la gente de sangre azul, una reliquia de la antigua élite. Una atracción gratuita.. Todo ello, como ya hemos dicho, ponía a prueba su autocontrol y calma.

Llegó la víspera del partido. A los hinchas del equipo visitante les dio por beber cerveza desde muy temprano. Más tarde siguieron tomando algo más fuerte. Cuando los echaron del bar uno de ellos tuvo la idea de ir a palacio. Con las copas de más mezclaron las bromas de los turistas con las de los borrachos. Le hicieron partícipe involuntario de multitud de escenas, la mayoría de ellas obscenas. De pronto uno de los holigans borrachos tropezó y empujó al guardia. Éste, desplazado de su posición, hizo lo que se espera de un guardia e intentó reducir a los hinchas, súbitamente aparecieron otros cuatro guardias, y tras repartir algunos golpes, llevaron a los borrachos a las estancias del cuerpo de guardia. A la espera de que llegase la policía.

Se mantenía un silencio casi espeso y no había lugar para bromas. Sólo uno de los borrachos intentó seguir con la fiesta y se la pasaron las ganas tras un “tratamiento especial”. Cuando la policía dejó las dependencias vacías el silencio se rompió y los guardias  celebraron durante unos breves instantes el incidente que les permitió abandonar la calma y desatar un poco de locura.

Otras imágenes en este enlace.  .

30 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Tuvieron su día de fiesta. Un beso

Nuria de Espinosa dijo...

El relato me parece muy acertado en cómo retrata la tensión entre la disciplina y la humanidad. El guardia no es solo una figura rígida y ceremonial, sino una persona sometida a una presión constante, donde el verdadero esfuerzo no es físico, sino psicológico. Buenas participación. Un abrazo

chica dijo...

Muito boa a história e quantas vezes os guardas dos palácios devem passar por poucas e boas! Há sempre algum engraçadinho tentando distraí-los!
abraços, tudo de bom,chica

Campirela_ dijo...

Tus letras e imagen se complementan a la perfección y has sabido dar ese toque que por minutos esa calma y rigidez abandonan por el incidente ocasionado.
A veces salió de ese puesto tan rígido no viene mal
Un abrazo.

Erik dijo...

Muy ben hilado. ¡Je!

Salud

censurasigloXXI dijo...

Con que les diera un mamporro con el casco.... Divertido relato!!

Toninho dijo...

Caro mestre, podemos imaginar o que é viver sob esta farda tipo armadura e ainda ter que manter a calma diante de bebados e baderneiros. Mas a lei tem que ser rigida e fazer entender, o que o alcool lhes roubou.
Belo conto amigo.
Abraços e feliz fim de semana.

LUFERURA dijo...

Hola Susana,
Gracias por comentar, y más que un día de fiesta fue un rato de liberación.
Un saludo

LUFERURA dijo...

Hola Nuria,
Muchas gracias por el comentario y tu opinión. Creo que tienes razón que muchas veces el esfuerzo psicológico es el más importante.
Un saludo

LUFERURA dijo...

Hola Chica,
Muchas gracias por el comentario. Es parte de la rutina, desgraciadamente cada vez falta más edución en los turistas.
Un saludo.

Olá Chica,
Muito obrigado pelo comentário. Faz parte da rotina, infelizmente há uma crescente falta de educação entre os turistas.
Tudo de bom

LUFERURA dijo...

Hola Campirela,
Muchas gracias por comentar. Y creo que estás en lo cierto, a veces salirse de la rigidez es necesario, entre otras cosas, porque también les pagan para actuar.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Erik,
Muchas gracias.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Verínica, muchas gracias por el comentario, me alegro que te haya divertido.
Un saludo

LUFERURA dijo...

Hola Toninho,
Muchas gracias por el comentario. Creo que ya sin alcohol hay bastante falta de educación en los turistas, ya no te digo cuando además beben. La sociedad es muchas veces demasiado benigna con estas cosas.
Un saludo.

Olá Toninho,
Muito obrigado pelo seu comentário. Acho que mesmo sem álcool, há uma significativa falta de educação entre os turistas, imagine então quando estão bebendo. A sociedade costuma ser muito tolerante com essas coisas.
Atenciosamente.

Tracy dijo...

Bien contado

Pobres hombres, realmente son tratados como maniquíes, meda pena de verlos, como si fueran parte de un decorado.
Me gustó mucho

Gabiliante dijo...

Entonces si uno intenta asaltar el palacio pero sin tocarlos, ¿no se mueven?😝.
Al final resultó un día en el que pasó algo, que no debe ser muy comun para ellos.
Abrazooo

Marcos dijo...

Has retratado paso a paso lo que todos imaginamos que se le pasa por la mente a un guardia de palacio, con su eterna paciencia con turistas, la gente en general tratándolo como un objeto, bromas más agradables que otras y comportamientos de todo tipo. La reacción de los guardias fue la correcta, como es lógico si lo que pretenden es proteger la entrada del palacio, que es su cometido. Yo añadiría la resistencia que han de tener a hablar, cuando algunos les provocan para hacerles reír con chistes o algo así.
Saludos, Luferura.

Buscador dijo...

La poca vergüenza que hay en la vida cuando uno intenta hacer bien su trabajo y hay alguien que es un indeseable...
Un saludo

Roselia Bezerra dijo...

Amigo Luferura, boa tarde de paz!
Dar vazão a um pouco de loucura faz bem, vez por outra.
Quando passo por guardas imóveis, fico pensando em como deve ser difícil se transformar numa quase estátua.
Muito criativo seu conto.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos

Somos Artesan@s de la Palabra dijo...

Hola LUFERURA, muy buena historia, sobre todo cuando describes la situación de esos guardias, siempre he pensado en eso, porque simplemente es de locos estar tantas horas ahí parados haciendo guardia en las inclemencias del tiempo y las locuras de la gente, sinceramente merecen mi respeto, el final en que se permiten ese breve festejo es memorable ante tanta seriedad.
Muy bueno.
Un abrazo.
PATRICIA F.

LUFERURA dijo...

Hola Tracy,
Ellos saben que ese es su trabajo. En parte ponen en evidencia la educación de los turistas.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Gabiliante,
Seguro que tienen las órdenes y protocolos para ello. Aunque no te lo creas es más común de lo que parece, y dan más empujones de los que uno se cree.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Marcos,
Pues tienes razón en que habría que añadir la resistencia a hablar. Pocos piensan en las cosas que se le pasarán por la cabeza, de alguna manera tendrán que entretenerse. Después de todo, les pagan para eso. Y son muy libres de soltarse si cuando van a su puesto o tienen que moverse alguien se pone en medio, ahí desatan todo lo que se han contenido.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Buscador,
El problema del que está ocioso es que acaba perdiendo la educación. Y los turistas hay veces que se portan como una masa sin seso. Los guardias dan una imagen oficial aunque a veces les gustaria dejarse llevar.
Un saludo.

LUFERURA dijo...

Hola Roselia,
Muchas gracias por el comentario y tu opinión. Los guardias inmóviles es cuestión de práctica, aunque a veces es muy difícil estarse quieto y callado.
Un saludo.

Olá Roselia,
Muito obrigado pelo comentário e pela sua opinião. Guardas imóveis são uma questão de prática, embora às vezes seja muito difícil ficar parada e quieta.
Tudo de bom.

LUFERURA dijo...

Hola Paricia
Muchas gracias por el comentario y la crítica. Lo de pasar las horas ahí parado es cuestión de práctica, las locuras de la gente son más inesperadas.
Un saludo.

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Siempre me ha resultado sorprendente el autocontrol que deben tener estos guardias - objeto, montados en un lugar casi en exhibición (bien lo has dicho) y la templanza autoimpuesta para poder soportar cualquier distracción menor que busque alterar su calma. Habrá qué ver cómo se comportan después en sus casas, jajaja me imagino que aprovecharán cualquier excusa para moverse y hablar!
=)
Un abrazo y muchas gracias por sumarte

LUFERURA dijo...

Hola Mónica,
La verdad es que es un ejercicio de calma y templanza. Sus casas me imagino que serán normales y sus parejas se habrán acostumbrado. No obstante, en situaciones de combate hace falta más calma y están preparados para ello.
Siempre es un placer participar.
Un saludo.

Dafne Sinedie dijo...

El autocontrol e impavidez de estos guardias es increíble *.* Tuve la oportunidad de ver a los Life Guards en Londres y, por suerte, no presencié ningún altercado.
Genial y original relato, Luferura.
Saludos jueveros

LUFERURA dijo...

Hola Dafne,
Muchas gracias por el comentario. Creo que los entrenan para ser impávidos. Los altercados, afortunadamente, son la excepción.
Un saludo