NOSTALGIAS
Nostalgias.
Hoy uno de esos amigos de la blogosfera nos recomienda un libro en su
post de hoy. Se titula DIARIO DE SABORES Y DICHAS y
lo ha escrito Vicente Clemente, es compendio de historias y sabores de la
juventud del autor. Comenta en su resumen que son historias del abuelo Cebolleta,
y que muchos no sabrán quién era ése, pero que se disfrutan y se leen con
cariño. Nos dice que el libro habla también de los sabores de antes, tomates
con olor y sabor a tomate.
Tendemos a pensar lo que nos dijo Jorge Manrique: “Si
juzgamos sabiamente, cualquier tiempo pasado fue mejor”. Creo que si juzgamos
sabiamente veremos que cualquier tiempo pasado fue diferente. El presente es
producto de la evolución del pasado. Soy de la opinión de que el pensamiento de
que el pasado fue mejor se debe a que los sobrevivimos despreocupadamente, las
preocupaciones eran para los mayores y la calle, un segundo hogar. Hay muchos
cambios, pero creo que los que más destacan son los siguientes:
En los anuncios en blanco y negro salían niños
cantando delicias del Signal, el Colgate, el Neodent o el Clearasil, se lavaban
los dientes con un cepillo de dientes manual y las rayas de una pasta llevaban flúor, ahí es nada. Su boca acababa llena de frescor y buen aliento. Hoy esos jóvenes
ya crecidos y sin pelo o con canas anuncian clínicas de implantes dental con la
misma felicidad que anunciaban la pasta de dientes. Algo ha tenido que salir
mal con esa pasta de dientes. Y si hablamos de dentistas los que tuvimos que ir
desde muy pequeños hemos sufrido el torno sin chorro helado y la extracción sin
anestesia, no parece que en este caso cualquier tiempo pasado fuese mejor.
También me parece recordar que todos mis amigos eran
de su pueblo, aunque habían nacido en Madrid y vivían allí. Todos presumían de
ser del pueblo donde veraneaban. A los que se quedaban en Madrid no les quedaba
más remedio que ser de la capital. Hasta se puso de moda entre mis amigos de su
pueblo ir con boina, quedaba muy bien y parecían paletos de ciudad consiguiendo
desentonar tanto en su pueblo como en la ciudad, cosas de la juventud. Los
jóvenes hoy, hablo por mi nieta, son del barrio. Salir de la ciudad es casi una
aventura y del barrio una excursión. Pero hay que admitir que las calles, ya
sea de los pueblos o de las ciudades, se están quedando sin niños.
Socialmente hemos cambiado mucho, de Franco a
Sánchez, ni vivíamos ni vivimos tan mal como dicen. Casi con el mismo
descontento con el uno y con el otro. Si bien con el primero se podía hablar de
todo menos de política, con el segundo sólo se acaba hablando de política. Los
gobiernos del primero eran de progreso y los del segundo progresistas. Los
primeros no pueden y los segundos intentan borrar todo parecido y resaltar las
diferencias.
Pero interiormente yo también he cambiado, desde una
juventud de actitud despreocupada en exceso hasta una jubilación con demasiadas
inquietudes y preocupaciones. Lo que no ha cambado es que nunca llueve a gusto
de todos.
Yo puedo hablar de los 80,
ResponderEliminarlos viví de niño, me hubiera
gustado vivirlos con la edad
que tengo ahora, y tener más
claro de lo que lo tengo, que
era una sociedad mas libre,
menos controlada, y menos
acomplejada que ahora,hasta
los políticos merecían la pena,
saludo Lufer.
Hola Orlando,
EliminarLos ochenta, la movida, en esa década me encontré con mi primer sueldo y soltero, No sé si los políticos valían más la pena, pero eran más serios que los de ahora.
Un saludo.
En realidad, en el libro también hay recuerdos de otras etapas de la vida del autor, siendo ya padre de familia, incluso con los hijos ya mayores.
ResponderEliminarLo del Abuelo Cebolleta, no es que a mi me lo haya parecido, digo que tal vez a alguien puedan parecerlo eso.
Muchas gracias por tu cita.
Un saludo.
Tomo nota de lo explicado. La verdad es que ahora me parece haber oído pocas historias de abuelo Cebolleta, de joven las evitaba y ahora me arrepiento. Son una especie de patrimonio de pequeñas historias que se acabarán perdiendo.
EliminarUn saludo
Como tú dices, ni mejores ni peores fueron y son nuestros tiempos. Antes no sé podía hablar y ahora se parlotea de más, medio mundo es más listo que el otro y el otro medio tiene mejor opinión, todo sin fundamento. Si llueve se me riegan las plantas BIEN, si llueve se me moja la ropa tendida MAL, no llueve ni siquiera a mí gusto. Jajajja. Un saludo, compañero. La foto es genial.
ResponderEliminarAhí le has dado, la lluvia se nos hace oportuna muy pocas veces.
EliminarUn saludo
El pasado puede que fuera mejor para algunos, pero para la mayoría que nos tocó trabajar duro en tiempos difíciles desde la adolescencia, no creo que fuera el caso. Seguramente no querríamos volver a vivir aquellos años.
ResponderEliminarSaludo.
Hola Matías,
EliminarNo sé si el pasado fue mejor o no, me limito a decir que fue diferente. Yo era más joven, estaba más sano y me eslomaba más. Tenía más vitalidad que ahora. Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra seguro que la mayoría nos veríamos abocados a repetirlo. También ahora se trabaja duro, pero de otra forma.
Un saludo.
Yo no tuve pueblo y lo eché de menos. Un beso
ResponderEliminarYo tampoco lo tuve, eso me ha permitido tener a los amigos de siempre y por eso no he tenido ocasión de echarlo de menos. Ahora si hacemos escapadas a un pueblo y las disfruto.
EliminarUn saludo