Los secretos de la cocina.
Tenía pensado escribir sobre otra cosa, pero me he encontrado un artículo en El Debate escrito por Almudena Villegas Becerril y titulado “La deriva de la alta cocina: espumas, geles, pulverizaciones que nadie entiende”. Debo admitir que ha sido un buen anzuelo; me he lanzado de cabeza a leerlo. Nos dice la autora que la cocina está perdiendo su esencia. Los comensales no se reúnen para alimentarse y disfrutar de una conversación. Dejan de ser protagonistas. Ahora el papel central recae en un plato muy elaborado y muy bien presentado. Puede que incluso sea sabroso y que necesite muchas explicaciones que interrumpen la conversación. Termina diciendo la autora que es una muestra de nuestra decadencia. Puede que sí, puede que no.
Un amigo que hizo un curso de cocina con un cocinero famoso vino a explicar una de las enseñanzas recibidas de la siguiente manera: “una paella la hace cualquiera, pero si añades un adorno de lo que lleva, como está elaborada y de los productos que has utilizado, la hace única”. A lo que añadí “aunque sepa a paella”. Creo que estamos inmersos en una moda un tanto absurda. De siempre ha habido comida “de sobras” o de aprovechamiento. Con lo que sobra de una compra se cocina un plato de aprovechamiento, por ejemplo, la paella o el cocido, que luego derivan en otros platos, ya sea en caldo, croquetas o ropa vieja. Cuanto menos se desperdicie mejor. En mi opinión, la mejor paella de marisco es la que no lleva arroz y se llama mariscada. Como el marisco es muy caro, prohibitivo, la tendencia es la de hacer un arroz con algo de marisco y con un precio próximo al de una mariscada. Comentaba el otro día en una comida con unos amigos que unas croquetas de carabineros eran un pecado, nunca deberían sobrar carabineros para hacer croquetas.
Creo que existe una tendencia a cocinar con las sobras. Daba una cadena de telesivión la noticia de que en un restaurante habían hecho un plato de aprovechamiento con el tercio de los tallos de los espárragos que normalmente se desecha porque resulta incomestible. Habían trabajado los cocineros unas horas, o unos minutos, para cocinar basura y cobrar a los comensales un pico por comerla.
Me parece que la comida española está perdiendo su esencia, nuestra forma de cocinar siempre ha sido sencilla, que no fácil. Tratar al producto directamente conservando su sabor lo más puro posible. La carne a la brasa, al horno o guisada no tiene muchos secretos más allá de su calidad y su cocción. Algo parecido pasa con la fabada, el cocido o los arroces. Hasta ahora la tortilla de patatas no presentaba más disquisición que con o sin cebolla. Ahora todo es algo más complejo. El chuletón que se salía del plato ha dado paso a un pedacito de algo en el centro de un plato gigantesco que minimiza la ración con el reclamo de “una tormenta de sabores que estallan en boca”... durante apenas dos minutos. Al final el importe viene a ser el mismo. Al timo culinario se le llama complicidad entre el restaurador y comensal.
No les extrañe que esto no sea más que una preparación para lo que viene. Es posible que el futuro chef sea un programador que desarrolle una aplicación capaz de dar a una sustancia determinados sabores y colores para ser producidos por una impresora 3D. Comida artificial impresa con un gusto excelente. Todo se andará...
Que tal? , lo que nunca he
ResponderEliminarentendido de la llamada
alta cocina, es que luego
ofrecen platos, que no dan
ni para empezar, no se les
puede llamar ni tapa, saludo.
Efectivamente, pero dan mucho trabajo y se hacen con productos de mucha calidad y especias con apellidos.
EliminarUn saludo
A mí que me den un bocadillo. Pasa lo mismo con el arte moderno. Un beso
ResponderEliminarTambién comienza a haber bocadillos de diseño, con pan integral, de masa madre y diversas creaciones con lo que llevan dentro. Los hay muy buenos... pero el de choriza de toda la vida...
EliminarUn saludo.
Liferura. gostei de te ler e concordo que as coisas estão apenas se complicando muito mais.
ResponderEliminarInventam pratos elaborados e ao servir, quase precisamos binóculos para a comida enxergar,rs...
abraços, tudo de bom e feliz JUNHO ( com comida boa e farta!!!)
Hola Chica,
EliminarRecuerdo que en Río era típico el plato al peso, llenabas el plato de lo que querías. Los frijoles eran imprescindibles. Espero que continúe esta costumbre.
Un saludo.
Olá Chica,
Lembro que no Rio era típico comer por peso; você enchia o prato com o que quisesse. Feijão era indispensável. Espero que esse costume continue.
Abraços.
La alta cocina tiene su aquel y alguna vez que he aterrizado en algún restaurante de esos con estrella de neumático, he de reconocer que me ha gustado lo que he comido y la elaboración me ha parecido impresionante. Así que mis respetos para ellos.
ResponderEliminarDicho lo cual, lo que cocino en casa o lo que hace mi esposa, está más que delicioso y los restaurantes de muchos menos kilates a los que voy de vez en cuando, me ofrecen unos menús exquisitos cocinando a la manera tradicional. Mis respetos también para ellos.
Me parece un comentario muy oportuno y cierto. Estoy de acuerdo en lo que dices de los restaurantes de estrella, en ellos se unen la calidad del producto y la elaboración, lo que justifica el precio, y con lo que cuesta para que no te guste. Hay otros restaurantes "tradicionales", cada vez menos, en los que prima la calidad del producto y la elaboración de siempre. También están los restaurantes "fusión" ahora más de moda. Y los del menú de toda la vida que salen adelante como pueden dando de comer dignamente.
EliminarTeniendo en cuenta que en todos ellos se depositan ilusiones, trabajo e inquietudes, todos merecen un respeto.
Pero creo que la comida, cuando está buena, no necesita ningún discurso salvador o explicativo si la carta está bien hecha ya sabes lo que comes.
Un saludo