Páginas

09 abril 2026

EL CUENTO DEL SOLITARIO


Nos convoca este jueves nuestra amiga Campirela desde su blog con un reto muy original que lleva por título “Lo que sentimos cuando nadie nos mira”. Parece sencillo, es posible, pero no es fácil, no hay que confundirlo con “lo que hacemos cuando nadie nos mira”, momento en que todos podemos imaginar diferentes ruidos, gestos e incluso expresiones. Creo que si lo pensamos con profundidad debemos de hablar del sentimiento que nos impulsa a hacer lo que hacemos cuando pensamos que nadie nos ve. Intentaremos explicarlo mejor en... 

El cuento del solitario.

Andrés de la Vega y Montealto odiaba estar solo y aborrecía las multitudes. Era de pocos amigos, tenía un carácter seco, era huraño y no era muy dado a confidencias. Era lo que llamaríamos una persona difícil. Y no era por el hecho de que no estuviese de acuerdo o a la contra del que podía hablar, es que era como hablar contra una pared. Nadie se explicaba las rarezas de un hombre que no podía estar solo aunque odiase estar acompañado. Con los años su carácter fue haciéndole una persona agresiva y asocial, hasta que un día por unas broncas callejeras que no vienen al caso, el juez determinó que Andrés tenía que recibir diez sesiones de consulta con psicólogo a la espera de un informe..

Las nueve primeras sesiones fueron completamente infructuosas, Andrés se negaba a hablar. En la décima sesión, el psicólogo, le invitó a describir en una carta la explicación de su conducta. Satisfizo la propuesta a Andrés, después de todo podría expresarse a la vez que alguien estaba con él dejándolo en paz.

Escribió durante toda la sesión y se fue habiéndose quitado las diez sesiones de encima. El psicólogo resumió la carta en el siguiente informe:

“El paciente relata su sensación de alivio en la soledad, dice no sentirse vigilado o controlado. Manifiesta un sentimiento de libertad en una situación en la que, haga lo que haga, nadie va a juzgarle. Declara también no sentirse cómodo rodeado de gente por las razones opuestas a las que experimenta en su soledad, se siente agobiado y observado, bajo la opresión de un juicio. Agradece la soledad de la que dice que se deja llevar haciendo que sus sentimientos vaguen por un camino que siempre le lleva el mismo punto. El alivio da paso a una sensación de libertad que le lleva a una desinhibición  que le hace imaginar acciones que él considera perversas, ahí es cuando se ve en el espejo y siente que la vergüenza le aplasta. En ese momento recurre a la compañía que sea con el fin de sentirse vigilado y que le resulte imposible pensar en sí mismo ejecutando estas acciones”


Más relatos en el mismo enlace.



25 comentarios:

  1. Buenos días, una fase del personaje que es entendible.
    Hay personas que en su soledad son felices y, cuando se les saca de su mundo, son personas un tanto inestables ante la multitud y el ruido que les rodea. No saben comportarse. Su mundo son ellos y su soledad.
    Este relato lo describes perfectamente. Me gustó tu interpretación.
    Un saludo. De nuevo te doy las gracias por tu colaboración.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Campirela,
      Muchas gracias por el comentario y tu opinión. Quería representar los motivos que guían a una persona que desea estar sola, pero no puede. No sé si lo he conseguido.
      Un saludo

      Eliminar
  2. Amigo Luferura, bom dia de Oitava de Páscoa!
    Você entende como é salutar a solitude. É crescimento interior apesar de enfrentamentos internos.
    Ótimo texto!
    Tenha dias abençoados!
    Abraços fraternos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Roselia,
      Muchas gracias por tu comentario. Particularmente valoro la soledad en su momento y reconozco que es necesaria, sobre todo para digerir las consecuencias de ciertas compañías...
      Un saludo

      Olá Roselia,
      Muito obrigado pelo seu comentário. Eu valorizo ​​muito a solidão neste momento e reconheço que ela é necessária, principalmente para digerir as consequências de certas companhias...
      Tudo de bom

      Eliminar
  3. Liferura, descreveste muito bem a sensação de primeiro nada conseguir falar ,nem na sessão de terapia. Apenas quando uma folha de pepel foi dada, tudo foi exposto. Linda tua participação! beijos, chica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Chica,
      Muchas gracias por comentar. Y creo que el protagonista se encontraba en un laberinto interior.
      Un saludo

      Olá, Garota!
      Muito obrigado pelo comentário. E acho que a protagonista se encontrou em um labirinto interior.
      Tudo de bom!

      Eliminar
  4. Respuestas
    1. De vez en cuando es necesaria la compañía, el que no me gusten las multitudes no tiene que significar que me guste estar solo. Creo que hay que valorar lo uno y lo otro.
      Un saludo

      Eliminar
  5. La vergüenza de una supuesta perversión.... Muy bueno. Bravo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Veroínica,
      Muchas gracias por el comentario y la valoración. Mejor con vergüenza que con remordimiento.
      Un saludo.

      Eliminar
  6. Hay mucha gente que funciona mejor en soledad y a otros la soledad los aturde más que el ruido, cada uno sabe dónde se siente mejor, muy bien contada la historia, debo decir que yo no creo mucho en sicólogos y quizá me pasaría como a tu personaje en una sesión de esas, me gusta estar con gente y a veces disfruto de mi soledad.
    Me gusto tu historia, un abrazo.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Patricia,
      Muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo en que hay que saber valorar la soledad y la compañía, existe su momento para cada una.
      Un saludo

      Eliminar
  7. Qué bueno! Yo, cuando llega el viernes, también siento ese alivio de la soledad... es un descanso jajaja Esa tendencia a la libertad de tu personaje me gusta (lo malo es que no la controla, claro). :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sylvia,
      La verdad es que la soledad trae en muchas ocasiones sosiego. Y creo que hay que saber controlarse, aún incluso cuando uno está solo y nadie le ve.
      Un saludo

      Eliminar
  8. Un caso clínico muy bien resuelto.
    ¿Eres psiquiatra?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Tracy,
      Que va, ni psiquiatra, ni psicólogo, ni siquiera buen conversador. Pero algunas veces se me ocurren cosas como estas.
      Un saludo

      Eliminar
  9. El giro final explica muy bien su conducta: usa la compañía como freno a sus propios pensamientos. La compañía no es algo que desee, sino una especie de “control externo” que le impide enfrentarse a lo que imagina cuando está solo. Eso hace que su conflicto sea mucho más profundo que una simple antipatía social: en realidad está huyendo de sí mismo.
    Es una idea original.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ibso,
      Creo que has captado muy bien lo que quería decir. Se enfrenta a sí mismo y pierde.
      Un saludo

      Eliminar
  10. No me gusta la soledad pero me gusta estar solo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Erik,
      Bien captada la diferencia. Estoy de acuerdo, no es lo mismo la soledad que estar solo.
      Un saludo

      Eliminar
  11. Con las explicaciones que el hombre le dio al psicólogo, se ve que al menos, tenía claro las razones de su padecimiento, o al menos, de su carácter esquivo. No es fácil llegar a ese tipo de conclusiones por cuenta propia. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mónica,
      Gracias por el comentario. Sabemos que el hombre pasó escribiendo la última sesión escribiendo y que la abandonó habiendo cumplido la sentencia. El informe son las conclusiones del psicólogo, no las de Don Andrés la historia termina aquí, pero es un final muy abierto a cualquier continuación.
      Un saludo

      Eliminar
  12. Hola, Luferura
    Creo que el protagonista necesitaba muchas más sesiones *.* En mi opinión, la verdadera libertad se encuentra cuando te da igual si te observan o no, porque sabes que estás haciendo lo que dictan tus principios. Aparte, la buena compañía se va encontrando en los momentos adecuados.
    Un saludo juevero

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Dafne,
      Completamente de acuerdo con todo lo que dices, necesitaba muchas más sesiones y la verdadera libertad consiste en conducirse con independencia del "qué durán" sin más inhibiciones que las que impongan los propios servicios. La buena compañía la encontramos siempre en los mejores amigos o en los que lleguen a serlo.
      Un saludo

      Eliminar
  13. que curioso... entre cuatro paredes no puede sentirse sólo... le acompañan las paredes, al otro lado de la puerta, la voces de las enfermeras, aquí adentro y afuera la soledad... aún tenemos piezas desocupadas en el sanatorio. Si te habla alguien, uno es el que elige escuchar. Ni reloj tenemos, asi que sólo el día nos despierta y la luna nos acuesta.

    ResponderEliminar