El
cuento de la mirada.
A
Don Isaac Martínez del Abedul se le abrió dos palmos la boca cuando vio por
primera vez a su hija. Cada vez se le iba cayendo más la baba, cada vez más
abundantemente cuando su hija empezó a mirarle. Creyó leer en sus ojos un
interrogante, una pregunta que le hacía sin saber hablar, necesitaba
orientación y saber dónde estaba. En ese momento era la mirada ignorante de una
pequeña criatura ávida de aprender. Creció un poco más y Don Isaac creyó ver en
la mirada de su hija el deseo de acudir a él, daba sus primeros pasos y se
sentía como un objetivo y como un asidero para la seguridad de su niña. En ese
momento la mirada era más alegre y, sobre todo, ilusionada ante un mundo que se
abría ante ella. Cuando se hizo más mayor la mirada se hizo más zalamera, más
artificial y como más fabricada. La niña sabía cómo mirar al padre y hacerle sentir
querido. A Don Isaac se le seguía cayendo la baba al ver esa mirada aunque
sabía de lo artificioso de la misma, las miradas de su hija le provocaban
también una profunda tristeza. Se sabía objeto de manipulación y sentía que su
hija, al hacerse mayor, se iba apartando de él. “Estoy criando un monstruo”, se dijo.
Y
llegó la adolescencia… la mirada de su hija mutó. Parecía de franco reproche,
de continua disconformidad. Se sentía como el enemigo, más aún cuando le
marcaba una hora de llegada. La mirada era retadora demostrando que siempre
estaba dispuesta a discutir por todo para demostrar su independencia. Daba a
entender que, cualquiera que fuese el tema, nunca estaría de acuerdo con él.
Don Isaac ya no se derretía con su hija, notaba un vacío entre ellos cada vez
mayor.
— He
creado un monstruo — dijo a su mujer.
— No
te preocupes, ya cambiará, siempre ha ido cambiando y todos hemos pasado por la
misma edad, tienes que poner de tu parte — le respondió.
Entonces
Don Isaac se sosiega un poco y medita brevemente. Quizás, se dice, la mirada de
su hija siempre ha sido la misma y él la ha ido interpretando de forma
diferente, no sólo ha ido cambiando su hija, también ha ido cambiando él.
Más miradas aquí.
Un buen relato de las fases de los hijos. Un beso
ResponderEliminarMuchas gracias Susana.
EliminarUn aludo
Es un proceso evolutivo; y toca también hacerlo para seguir unidos.
ResponderEliminarAbrazo
Hola Mujer de Negro,
EliminarLa verdad es que la familia es un ente vivo, debe evolucionar y evoluciona.
Un saludo.
Todos crecemos y nos hacemos mayores. Todas las miradas tienen la intención del que mira y la interpretación de quien las recibe, de forma recíproca y retroalimentada. Te entiendo perfectamente: yo también soy padre de una adolescente.
ResponderEliminar¡Saludos!
Hola Ibso,
EliminarTienes razón en que la mirada tienen intención e interpretación. Yo pasé por la adolescencia de mis hijos y ahora sufro la de mis nietas. Es diferente pero sigue siendo un periodo difícil para hijos y padres, los abuelos la afrontamos de diferente manera.
Un saludo.
Que lindo e emocio9nante o olhar do pai pra filha pequena... Depois na fase da adolescencia, as coisa mudam um pouco, mas ao fiunal, tudo retorna outra vez e o amor transparece em cada olhar! LINDO! abraços, chica
ResponderEliminarHola Chica,
EliminarCreo que las cosas no vuelven a ser como antes, pero se acomodan. Los hijos se hacen más maduros y los padres terminan reconociendo que son más responsables, pero esa recolocación es difícil.
Un saludo
Olá, Chica
Acho que as coisas ainda não são as mesmas, mas estão se encaixando. Os filhos amadurecem e os pais acabam reconhecendo que são mais responsáveis, mas essa transição é difícil.
Tudo de bom!
Amigo Luferura, boa tarde de paz!
ResponderEliminarOs olhares mudam com o t empo e as pessoas também.
Muito bem construído seu texto.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternais
Hola Roselia,
EliminarMuchas gracias por el comentario. Tienes razón la familia evoluciona y va cambiando, si no fuese así se acabaría desintegrando.
Un saludo
Olá Roselia,
Muito obrigado pelo comentário. Você tem razão, a família evolui e muda, se não fosse assim, acabaria se desintegrando.
Tudo de bom
Un buen cuento, donde nos damos cuenta de la evolución de esa pequeña, que su papá se derrite con la mirada y cómo evoluciona esa mirada; se convierte tal vez en algún que otro reproche ante la actitud de la adolescente. Son fases de la vida; unos se integran mejor en ellas, otros siempre nos ven niños a los ojos de los padres.
ResponderEliminarUn abrazo, feliz resto de semana.
Hola Campirela,
EliminarMuchas gracias por el comentario y tu opinión. Es cierto a pesar de que la familia debe evolucionar, nuestros hijos siempre siguen siendo nuestros niños.
Un saludo
Todos vamos pasando por ese cambio en la mirada, nace tan inocente y luego la vida la va formando a su manera. Los cambios de los hijos son difíciles, pero parte de ella vida.
ResponderEliminarSaludos
Hola Sindel,
EliminarCreo que tienes razón, la mirada va reflejando nuestro carácter y nuestro ánimo. los hijos van dando diferentes problemas, me quedo con los que dan cuando son más pequeños, había una serie que se llamaba "Los problemas crecen".
Un saludo
Es la evolución del ser humano. Las diferentes etapas de la vida. Lo difícil que es la adolescencia y para los padres sus cambios. No queda otra que adaptarse a ello con una paciencia que a veces cuesta.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Nuria,
EliminarCreo que tienes razón, son diferentes etapas de la vida. La adolescencia es un periodo en que los que la pasan están bastante desorientados y oyendo cantos de sirena. Se necesita paciencia para adaptarse.
Un saludo.
Muy buena historia LUFERURA, es verdad que vamos cambiando, vemos todo diferente a medida que pasan los años aunque nuestra mirada sea la misma.
ResponderEliminarUn abrazo
PATRICIA F.
Hola Patricia,
EliminarMuchas gracias por la opinión sobre el relato. Creo que estamos de acuerdo en que las cosas se ven de una forma diferente con el paso de la vida, pero también creo que aprendemos a hablar con la mirada, a madar con ellas mensajes que no necesitan explicación.
Un saludo
Muy sabia y certera historia que todo padre debe o deberá afrontar en su momento. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Gil,
EliminarEfectivamente, todo padre la debe afrontar en su momento, cada vez más largo, desgraciadamente las adolescencias no son iguales ni se viven igual, el haberla pasado es una vacuna, pero no una lección.
Un saludo
Repasando las reglas del reto acabo de leer que tenía que ser en primera persona, de forma que he decidido modificarlo de la siguiente manera:
ResponderEliminarSe me abrió dos palmos la boca cuando ví por primera vez a mi hija. Cada vez se me iba cayendo más la baba, y cada vez más abundantemente cuando mi hija empezó a mirarme. Creí leer en sus ojos un interrogante, una pregunta que me hacía sin saber hablar, necesitaba orientación y saber dónde estaba. En ese momento era la mirada ignorante de una pequeña criatura ávida de aprender. Creció un poco más y creí ver en la mirada de su hija el deseo de acudir a mí, daba sus primeros pasos y me sentía como un objetivo y como un asidero para la seguridad de mi niña. En ese momento la mirada era más alegre y, sobre todo, ilusionada ante un mundo que se abría ante ella. Cuando se hizo más mayor la mirada se hizo más zalamera, más artificial y como más fabricada. La niña sabía cómo mirarme y hacerme sentir querido. Se me seguía cayendo la baba al ver esa mirada aunque sabía de lo artificioso de la misma, las miradas de mi hija me provocaban también una profunda tristeza. Me sabía objeto de manipulación y sentía que mi hija, al hacerse mayor, se iba apartando de mí. “Estoy criando un monstruo”, me dije.
Y llegó su adolescencia… la mirada de mi hija mutó. Parecía de franco reproche, de continua disconformidad. Me hacía sentir como el enemigo, más aún cuando le marcaba una hora de llegada. Su mirada era retadora demostrando que siempre estaba dispuesta a discutir por todo para demostrar su independencia. Daba a entender que, cualquiera que fuese el tema, nunca estaría de acuerdo conmigo. Ya no me derretía con mi hija, notaba un vacío entre nosotros cada vez mayor.
— He creado un monstruo — dije a mi mujer.
— No te preocupes, ya cambiará, siempre ha ido cambiando y todos hemos pasado por la misma edad, tienes que poner de tu parte — me respondió.
Entonces me sosiego un poco y medito brevemente. Quizás, me digo, la mirada de mi hija siempre ha sido la misma y la he ido interpretando de forma diferente, no sólo ha ido cambiando mi hija, también he ido cambiando yo.
Bueno, he criado hijas adolescentes y tengo otra pre. Así que esas miradas no me son extrañas. Por un lado me encantan, cuando deciden sus propios pensares sobre alguna cuestión; por otro me estremecen cuando no puedo inteligirlas o me arrastro para el lado de la culpa. Nosotros también crecemos. Saludos
ResponderEliminarHola Oso,
EliminarEs verdad que nosotros crecemos, más bien nos hacemos menos jóvenes, y tiene su atractivo ver como maduran y desbarran, si nosotros lo pasamos más o menos mal, ellas no lo pasan mejor.
Un saludo.
Pues yo siempre he estado muy conforme con las miradas de mis hijas.
ResponderEliminarLa única pena es llevarles tantos años de diferencia.
Salud.
Hola Erik,
EliminarNo queda otro remedio que estar conforme con las miradas que te echen. Con menos años a lo mejor las entenderíamos mejor o estaríamos tan equivocados como ellas. También descubre a sus amigos y amigas y están más de acuerdo y a gusto con ellos que con sus padres.
Un saludo
Pobre hombre, no nació sabiendo sino para aprender y entender y viceversa. Ya crecerá y será madre y él abuelo y volverá a babear... Queda más chulo en primera persona, más sentido. Para mí, claro. Saludos. Verónica.
ResponderEliminarHola Verónica, nadie nace sabiendo y los niños pueden venir a mundo con un pan debajo del brazo, pero sin manual de instrucciones. No me di cuenta de que una de las condiciones era escribirlo en primera persona así que he tenido que ponerlo así en un comentario.
EliminarUn saludo.
Hola, Luferura
ResponderEliminarYa sabes que tengo una mirada bastante dura con las imágenes generadas por IA, así que te dejo un comentario por defecto.
Saludos jueveros
Hola Dafne,
EliminarHe comprobado la imagen y tienes razón de que es producida por la IA, la busqué en imágenes e google y no salía como producida por IA, la sustituiré lo antes posible.
Un saludo
Hola, Luferura
EliminarPrimero de todo, agradecerte tu consideración y tu gran disposición para cambiar la imagen por la de Freud. Google imágenes no suele indicar correctamente cuáles han sido generadas por IA y entiendo que muchas veces es complicado identificarlas *.*
Sobre tu relato... Es inevitable que nuestra forma de mirarnos entre padres e hijas vaya cambiando, pero lo más importante es llegar a la conclusión de tu protagonista. ¡Me llegó al corazón!
Saludos jueveros
Hola Dafne,
EliminarIntentaré recurrir a clásicos. Y efectivamente, tan importante es conocerse a uno mismo como a los demás.
Un saludo
Muito bom Luferura, voce sempre se supera na criativa. É mesmo comum este pensar sobre os olhares, assim como também esta transição de cada um de nós. Não há monstro, mas seres com pensamentos um diferentes, mas que se amam e se respeitam dentro de um limite de relação. A menininha cresceu e os pensamentos mudam, evoluem e havemos de saber acompanhar esta evolução e tudo fica bem.
ResponderEliminarAbraços e bom fim de semana amigo.
Hola Toninho,
EliminarTienes toda la razón, es fácil malinterpretar las miradas y muchas veces preferimos quedarnos ahí en vez de hablar. Y también tienes toda la razón en que el respeto es clave en toda relación.
Un saludo.
Olá Toninho,
Você tem toda razão, é fácil interpretar mal os olhares e muitas vezes preferimos ficar parados em vez de conversar. E você também tem toda razão que o respeito é fundamental em qualquer relacionamento.
Tudo de bom.
Não há nada que se compare ao olhar dos nosso filhos.
ResponderEliminarSim, muda ao long o do tempo.
Mas, o nosso também...
Penso, que com o tempo, percebemo-nos melhor.
Gostei de ler o teu texto.
Cumprimentos!
Hola Fox,
EliminarMuchas gracias por el comentario. Creo que estás en lo cierto y que las miradas, como todos nosotros, evolucionan. Y si la familia se mantiene es que sus componentes se entienden mejor.
Un saludo
Olá Fox,
Muito obrigado pelo comentário. Acho que você tem razão e que as opiniões, como todos nós, evoluem. E se a família se mantém unida, significa que seus componentes são melhor compreendidos.
Tudo de bom
Tal vez sea que la mirada de otros nos devuelve la forma en que nos ven ellos a nosotros. Comencemos a cambiar nuestra forma de mirar y tal vez, eso mismo cambie lo que leeremos en las miradas que nos contemplen . Muy buen aporte juevero, Luferura. Muchas gracias. Buen fin de semana
ResponderEliminarHola Mónica,
EliminarMuchas gracias por tu comentario, creo que muchas veces las miradas las interpreta el que las recibe y se puede equivocar. También cambian mucho las impresiones recibidas cuando uno ya tiene ideas preconcebidas. Incluso uno sólo puede ver lo que está dispuesto a ver. Las miradas también con complejas.
Un saludo
Tal vez haya creado a un monstruo pero en un sentido positivo, alguien que defiende su punto de vista. que tiene sus propios intereses.
ResponderEliminarLas miradas cambian y también las miradas que perciben a esas miradas.
Saludos.
Hola Demiurgo,
EliminarNo creo que haya creado un monstruo, ni siquiera un enemigo, acaba descubriendo su oposición.
Y lo que dices es la conclusión final, todo evoluciona, tanto el que mira como el observado.
Un saludo
Luferura muy buena la historia, que tranquilamente puede ser un caso real. Me imagino el dolor De Don Isaac al ver la mirada de su hija y encontrar un abismo de distanciamiento. Yo tengo un hijo que recién esta entrando en la adolescencia y me aterra saber que puede pasar lo de tu cuento.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Saludos
Hola Ezequiel,
EliminarTodos hemos pasado por la adolescencia y ninguna es igual a otra, por otra parte el distanciamiento es parte de la vida en familia, por un lado queremos retenerlos pero, por otro, los hemos educado para que se valgan por sí mismos. Creo que la evolución de la familia consiste en dejarles su espacio, que se alejen sin perder el contacto.
Buena suerte con la adolescencia de tu hijo, seguro que vuestra relación saldrá reforzada pero, como en todas las adolescencias, tendréis que superar desacuerdos.
Un saludo
Incontestable el poder de las miradas de padres e hijos y biciversa
ResponderEliminarHola Tracy,
EliminarLo malo es eso, a veces se miran demasiado y se hablan poco.
Un saludo
Pues soí.
EliminarQuise decir sí
ResponderEliminarNo se juzga.. la mirada es imparcial, y el regocijo eterno... es la mirada que queremos y acunamos.
ResponderEliminarHola Gustab,
EliminarNo se debería juzgar, pero depende del observador.
Un saludo