El sistema en crisis.
La verdad, uno lee, ve u oye las noticias y se encuentra con un panorama desolador. La gente, incompresiblemente dado lo bien que va la economía, no vive tan bien como desearía. Unos nos dicen que los números salen y otros que están amañados. Depende de lo que cada uno se crea. Unos dicen que una agresión está justificada y otros que falta contra el derecho internacional. Unos acusan de asesinos a los que sufren un atentado y otros de terroristas a los que están oprimidos. Los que defienden el derecho internacional no respetan al nacional. Los que acusan de no querer dialogar no aceptan ninguna propuesta. Los medios de comunicación son más de opinión que de información. Todos tienen razón, pero su análisis se basa en verdades sesgadas, en la parte más interesada, obviando todo lo demás.
Cualquier evento es causa de enfrentamiento, la lucha es transversal, como en la película “todo a la vez, en todas partes y al mismo tiempo”, imposible de digerir, de asumir y de gestionar. Hoy se está juzgando al hermano del presidente y ya los analistas nos dicen que no va a haber una condena espectacular. Puede que haya una multa por evadir impuestos, pero si no hay denuncia de Hacienda... pues no pasa nada. Es posible que haya alguna pena para el que enchufó, pero ¿para el enchufado? Uno no va a la cárcel por vago, ni por aceptar un trabajo para no hacer nada. La pena es, sobre todo, moral. Si hay condenados seremos los ciudadanos que permiten la existencia de la degración de éste sistema.
No hagan culpable a Pedro Sánchez, sólo es un aprovechado que reúne las condiciones necesarias para aprovecharse de él. Los que hemos guardado silencio mientras todo se pudría hemos sido nosotros. No importa cuándo empezó, sería causa de una larga discusión y una pérdida de tiempo. Estamos como estamos y la única cuestión que queda en el aire es si esta podredumbre es reversible o no. Los intentos de “regeneración” han tenido más de degeneración tendentes a incrementar el control de la sociedad por un partido.
El panorama es agotador, desolador... una espiral que nunca llega a su fin, que no tiene consecuencias, la negación a todo, la mentira convincente... ojalá poder apearse de esta vorágine.
ResponderEliminarHola Sylvia,
EliminarLo peor de todo es que uno se queda sin saber qué causa defender, quizás porque hay demasiadas causas de las que defenderse. Uno se acaba preguntando ¿se salva alguien?
Un saludo.
La verdad es que la situación ofrece poco margen a la esperanza. Entre los que trincan, los que les justifican y demás, la cosa pinta sombría.
ResponderEliminarEl otro día leía unas declaraciones, creo que del líder de Izquierda Unida en Andalucía, sobre el asunto de Zapatero, diciendo que todo esto se sabe porque quiere EE.UU. Y se queda tan orondo. A mi qué me importa de dónde viene la información, si lo que se dilucida es si hizo aquello de que se le acusa o no. ¡Vaya argumentos!
Hay quien se agarra a cualquier clavo ardiendo. Llega un momento en que las declaraciones se reducen a dar argumentos a los que siguen una cuerda. No declara más que los que los suyos quieren oír.
EliminarUn saludo.
El dia que todos hagamos lo que
ResponderEliminarMichael Douglas, en la pelicula "Un
dia de furia", se van a enterar, lo que
todos no, no puede contar con los
borregos que los jalean , buen finde,
un saludo.
Hola Orlando,
EliminarEs que ya lo estamos haciendo. Pero las explicaciones son diversas: Luego se interpreta como interesa:
delitos de violencia machista, delito de odio si declaras contra los musulmanes o una "enajenación mental" cuando un islamista se dedica a dar puñalas, bandas callejeras, tráfico de personas o regularización. Los ciudadanos se defienden pero la interpretación del sistema a lo que hacen es muy libre.
Un saludo.
El origen de todo el problema está en la pérdida de valores. Ni los políticos cumplen las reglas ni los demás lo esperan. Un beso
ResponderEliminarPues ¿qué quieres que te diga Susana? Insisto desde hace mucho tiempo en que la crisis es moral. No tenemos ejemplos a los que imitar y, además, no tenemos ningún interés en seguir su ejemplo o doctrina. Nuestra brújula moral está completamente desnortada.
EliminarUn saludo.
Mientras que los partidos estén instalados en la radicalidad no tenemos solución, además todos nos han demostrado que lo importante es aferrarse al sillón.
ResponderEliminarSobre la corrupción, dejar que trabaje los jueces y que apliquen bien las leyes.
Saludos.
Hola Matías,
EliminarEn mi opinión no hay que esperar nada de los partidos. Somos los ciudadanos, los que no nos dedicamos a la política, los que tenemos que moderarnos y exigir a los partidos que se moderen, que sean radicales, pero no radikales. Pero hay indicios claros de que no, cuando un tabernero pide financiación a sus acólitos para renovar su taberna y obtiene lo que necesita de ellos, ya dice bastante del intelecto de cierta gente.
Un saludo.